Un punto más cerca de la meta

Los celestes celebran el tanto de Beltrán. Foto: LaLiga.

Celta y Atlético firman las tablas en un duelo con más intensidad que fútbol

Morata adelantó a los visitantes antes del minuto de juego, y Beltrán empató a la vuelta de vestuarios

Las noches de verano, sobre todo si nacen calurosas, tiene eso: que invitan al deleite más que al choque. Y eso, cuando el rival es el Atlético -este Atlético del ‘Cholo’, no cualquier otro- es como atravesar un campo cargado de minas. La primera explosionó sin ningún tipo de piedad a los 51 segundos de juego, en un balón abierto por Marcos Llorente hacia la banda, que recogió Arias para el centro, prolongó Correa hacia el peligro, y empujó Morata en boca de gol.

El golpe provocó una sacudida de aturdimiento en los de Òscar García, que trataron de recomponerse sobre el dibujo planteado: el retorno a los 3 centrales para suplir la baja de Araujo. Jorge Sáenz y Aidoo secundaban a Murillo, achicando agua mientras que el Atlético apretaba. La pausa para hidratarse supuso un soplo de aire que permitió a los celestes buscar el descanso con más brío.

A la vuelta, un centro de Brais cazado al aire por Beltrán se convirtió en el tanto del empate. Lo más reseñable de la noche. Algunos dirán que fue un golazo, otros se inclinarán por definirlo como un churro. Lo cierto es que resultó ambas cosas a la vez, lo cual no es fácil y otorga a la jugada el mérito suficiente para ser tenida en cuenta.

El medio centro celeste tuvo, cuando menos, el instinto suficiente para golpear a la pelota a la primera, de volea. Probablemente imaginó cazarla seca, y, sin embargo, la pegó mordida, provocando un efecto endiablado en el esférico, que subió despacio para bajar deprisa, en una parábola perfecta que se acomodó con deleite en la escuadra derecha de Jan Oblak. El esloveno bastante hizo con acompañarla con la vista, testigo directo de un prodigio, algo muy raro. Golazo y churro al mismo tiempo, imparable a fin de cuentas. Y el primer gol de Fran Beltrán en lo que va de Liga.

De ahí al final, más de lo mismo; mucha intensidad, no tanto fútbol, y una lesión con estreno incorporado: se rompió Rubén -pinta a algo muscular que probablemente lo aparte ya de lo que queda- y debutó e Primera Iván Villar, que tuvo tiempo de desviar un buen chut de Lemar. Antes, el Celta había crecido a lomos de Rafinha. Y el Atlético lo intentó en un mar de cambios. A la postre, tablas compartidas y por ambos deseadas: unos más cerca de la Champios, los otros, a un suspiro de amarrar la permanencia. Faltan tres jornadas y tres puntos. Parece factible después de todo lo que se ha nadado para sentir por fin la orilla; el gusanillo de la arena entre los pies; la salvación.