En el día de ayer, la Policía Local de Vigo recibió una llamada  solicitando una patrulla en una oficina de ABANCA, situada en la calle Salamanca. En ese punto, al parecer, un joven con problemas psiquiátricos se encontraba bastante alterado. Ya en el lugar, los agentes observaron en al acceso a la entidad al aludido, el cual se encontraba gritando hacia el interior de la oficina, en compañía de una señora; M. P. V. L, de Vigo y 64 años de edad.

La mujer se identificó como madre del joven y manifestó que sufre una enfermedad psiquiátrica, encontrándose en ese momento bastante alterado. Según declaró a los agentes en ese momento, le acompañaba al banco a retirar dinero cuando se volvió agresivo llegando incluso a empujarla, romperle las gafas y el móvil.

El joven antes de llegar al banco ya había roto todo el mobiliario del domicilio donde reside, recibiéndose llamada en la Sala de Comunicaciones del 092, por gritos y ruidos de ese mismo lugar.

La madre manifestó que ese comportamiento es habitual cuando no se toma el medicamento y además confirmó a los agentes que no deseaba presentar una denuncia y que solo solicitaba poder irse a su puesto de trabajo, dado que el joven la perseguía.

El joven, R. N. V, de Vigo y 31 años, mostró una actitud agresiva y desafiante ante los agentes, señalando que había ido al banco a por dinero y le habían robado la tarjeta de crédito, realizando manifestaciones incoherentes y sin sentido, si bien finalmente se tranquilizó y se ausentó del lugar.

Los agentes recibieron al poco tiempo otra llamada de una viandante que solicitó auxilio a la misma patrulla para que procedieran a la detención de un joven, el cual estaba profiriendo amenazas de muerte a los vecinos y viandantes. El implicado resultó ser el mismo hombre de la actuación anterior por lo que los agentes tras calmarlo, pero dado que mostraba cambios de actitud, pasando de estar tranquilo a agresivo, procedieron a solicitar una ambulancia para valoración de su estado mental.

Personada la ambulancia en el lugar y tras una primera exploración y comunicar su estado al médico, el personal sanitario decidió su traslado al hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo, para una valoración psiquiátrica.

La Policía Local realizó una tarea de acompañamiento a los sanitarios ante las posibles reacciones imprevistas por su elevado estado de excitación.