Un investigador de la UVigo ayuda a descubrir los restos de una galaxia devorada por la Vía Láctea hace 12.000 millones de años

El estudio, publicado en Nature Astronomy, identifica una gran fusión desconocida hasta ahora y permite retroceder 1.800 millones de años en la reconstrucción de la historia de nuestra galaxia

La Vía Láctea que observamos hoy es el resultado de miles de millones de años de encuentros, colisiones y absorciones de otras galaxias. Una de esas piezas perdidas acaba de salir a la luz. Una investigación internacional en la que participa el catedrático Fernando Aguado, investigador de atlanTTic de la Universidade de Vigo, ha identificado los restos de una antigua galaxia enana que fue engullida por la nuestra hace aproximadamente 12.000 millones de años.

El descubrimiento, publicado en la prestigiosa revista Nature Astronomy, permite llevar 1.800 millones de años más atrás la historia conocida de las grandes fusiones que contribuyeron a formar la Vía Láctea.

El equipo, liderado por Davide Massari, del INAF-Observatorio de Astrofísica y Ciencia del Espacio de Bolonia, ha bautizado aquella antigua galaxia como Low-energy-Kraken-Heracles (LKH). Los investigadores estiman que poseía una masa estelar próxima a 500 millones de veces la del Sol y que sus restos se encuentran actualmente concentrados en las regiones interiores de la Vía Láctea.

39 cúmulos globulares como fósiles de la galaxia

Para reconstruir un episodio ocurrido cuando el universo era todavía muy joven, los científicos recurrieron a una suerte de arqueología galáctica. El equipo estudió 39 cúmulos globulares mediante observaciones de alta precisión del telescopio espacial Hubble, combinándolas con los datos astrométricos proporcionados por la misión Gaia.

Los cúmulos globulares son grandes agrupaciones de estrellas extremadamente antiguas y pueden conservar información sobre el lugar y el momento en el que se formaron. Por ello funcionan como auténticos fósiles capaces de revelar el pasado de la Vía Láctea.

Los investigadores analizaron parámetros como su edad, metalicidad, distancia y enrojecimiento interestelar. A partir de esos datos pudieron diferenciar varias poblaciones y reconstruir su posible procedencia.

Una de ellas estaría vinculada a la propia formación de la Vía Láctea. Otra corresponde a la ya conocida fusión con Gaia-Sausage-Enceladus, ocurrida hace unos 10.000 millones de años. Pero apareció una tercera población que apuntaba a un episodio anterior: la absorción de LKH hace alrededor de 12.000 millones de años.

El hallazgo adelanta así en unos 1.800 millones de años el gran episodio de acreción más antiguo identificado mediante este análisis y aporta una nueva pieza para comprender cómo fue creciendo nuestra galaxia.

De un máster durante la pandemia a ‘Nature Astronomy’

La historia de la participación viguesa en el descubrimiento comenzó, precisamente, durante la pandemia. Fernando Aguado, director del Grupo de Investigación de Tecnología Aeroespacial de la UVigo, cursaba entonces el Máster Universitario en Astrofísica y comenzó a colaborar con Matteo Monelli, investigador del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC).

Aquella relación científica terminó incorporándolo a un equipo internacional en el que participan también investigadores como Davide Massari y Carme Gallart, del IAC y la Universidad de La Laguna.

Durante los últimos cinco años han trabajado en la reconstrucción de la formación y ensamblaje de la Vía Láctea mediante el estudio de sus cúmulos globulares. Esa colaboración cristalizó en el proyecto CARMA (Cluster Ages to Reconstruct the Milky Way Assembly).

Su objetivo consiste en determinar con gran precisión y de forma homogénea las edades y características de los cúmulos globulares para utilizarlos como pistas con las que reconstruir cuándo y cómo la Vía Láctea fue incorporando otras galaxias.

“Los cúmulos globulares contienen algunas de las estrellas más antiguas de la galaxia y funcionan como auténticos registros arqueológicos”, explica Aguado.

Una colaboración internacional que continúa desde Vigo

El trabajo publicado en Nature Astronomy no es una participación aislada. La investigación continúa activa desde la Universidade de Vigo dentro del proyecto CARMA y la colaboración con el IAC, el INAF, la Universidad de Bolonia y otras instituciones europeas.

El equipo ha publicado ya diez artículos en Astronomy & Astrophysics entre 2023 y 2026, además de este nuevo estudio. Uno de los trabajos de la serie, CARMA II, estuvo liderado por el propio Fernando Aguado como primer autor.

La metodología desarrollada permite calcular simultáneamente parámetros esenciales de los cúmulos globulares —entre ellos edad, composición química, distancia y enrojecimiento interestelar— para establecer si nacieron dentro de la Vía Láctea o llegaron hasta ella integrados en galaxias posteriormente absorbidas.

La investigación ya tiene continuidad. El equipo cuenta con otro artículo aceptado en Astronomy & Astrophysics centrado en construir un árbol cronológico de las fusiones de la Vía Láctea.

“Poder contribuir a reconstruir episodios que tuvieron lugar hace alrededor de 12.000 millones de años y comprender mejor cómo se formó nuestra galaxia es un reto científico extraordinario”, señala Aguado.

La participación del investigador de atlanTTic sitúa así a la Universidade de Vigo dentro de una colaboración internacional que trata de reconstruir las primeras etapas de la Vía Láctea, utilizando algunas de sus estrellas más antiguas como testigos de un pasado que todavía permanece escrito en el cielo.