Un genio anda suelto en la intrascendencia

El Celta se impone 2-0 al Levante en un duelo de viernes por la noche, con apenas nada en juego, y que sirve a los del ‘Chacho’ para amarrar matemáticamente la permanencia

Viernes. Nueve de la noche. El sol de Vigo aún busca la silueta de las Cíes cuando la pelota echa a rodar en Balaídos. Es LaLiga, pero a estas aturas de calendario y de pandemia bien podría ser cualquier otra cosa. La hinchada, supuestamente, está en su casa o en los bares, aunque aun pudiendo tal vez tampoco se hubiese acercado hasta el estadio. Gradas repletas de cemento en horarios que sólo piensan en la tele. Celta y Levante baten armas en un duelo intrascendente para ambos a cinco fechas de la meta. Por la audiencia no pregunten, qué más da.

Pero en medio de tanto tedio, de tanta nada comprimida, de tanto debate estéril, un genio anda suelto con ganas de seguir armando bronca. Corre el minuto 51 y Iago para el tiempo antes de pararse él mientras los demás siguen bullendo. Cámara lenta frente a cámara rápida. El talento frente a la fuerza bruta. Y donde nadie ve huecos él observa, entre piernas levantinas, el brazo de Brais indicándole el desmarque. La pelota se desliza y Brais, difícil pero cierto, mejora la jugada con un sutil toque de primera, con el exterior, casi sin ángulo, en la esquinita del área pequeña. Suficiente para batir al guardameta.

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Es el último servicio del genio -10 goles y 11 asistencias- en mitad de un duelo intrascendente, de una temporada intrascendente, casi por fortuna, tras años de agonía. Trece minutos después siente un pinchazo y pide el cambio. Y la hinchada, los pocos que sobreviven a esta asombrosa falta de pasión primaveral que a LaLiga o a la UEFA no le importa, se pregunta por qué. Por qué pasan los mejores años del mejor jugador de nuestra historia -o casi, para los nostálgicos que puedan pensar en Mostovoi- metidos en plena intrascendencia.

El hincha puede divagar, continuar pensando en lo que es, lo que no fue o lo que será. Porque es viernes por la noche, horario estrella de una liga pandémica que ya agoniza, y en el césped pasan pocas cosas.

Durante el primer tiempo la tiene Nolito a pase de Iago, quién si no. Y luego la tiene el propio Iago tras asistencia de Brais. El genio hierra demostrando que es humano, pese a todo. Antes perdona el Levante tras una cesión equivocada de Murillo. En el medio, cae Renato lesionado. Y después, a cinco minutos del descanso, el VAR irrumpe en esta fiesta anodina de viernes noche. Más de cuatro minutos para anular un penaltito sobre Mina por fuera de juego en el inicio. El espectador sabe que no hay nada. El VAR, diplomático y simplón, duda, avisa al árbitro para que consulte el monitor y acabar en el principio, evidente para todos: fuera de juego.

El segundo tiempo sigue con ‘uys’ aquí y allá. Primero falla Roger para el Levante, y luego, ya está dicho, aparece el genio para matar la intrascendencia. A la espera de pruebas médicas, puede que sea el último chispazo de este año. Tal vez como homenaje, en el 73’ Aarón pone un buen centro y Solari, que había ingresado por el propio Iago, remacha el partido y al Levante.

Antes del final, cae también Murillo, otro más, en este fútbol moderno para el que algunos demandan más partidos, más calendario, más dinero. Ya da igual. El Celta, salvado matemáticamente, duerme noveno con 44 puntos. La intrascendencia es mejor que la agonía. Qué duda cabe.