La investigación, liderada desde el Centro Oceanográfico de Vigo, concluye que Galicia presenta niveles intermedios de exposición a estos contaminantes y aporta una referencia clave para vigilar la salud del medio marino
La merluza europea, una de las especies más importantes para la pesca en España, se ha convertido en una nueva aliada para medir el estado de salud del océano. Un estudio liderado por el Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC) ha elaborado por primera vez una serie plurianual de datos sobre la exposición de este pez a los hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP), un grupo de contaminantes presentes en el medio marino. Los resultados sitúan a Galicia en un nivel intermedio de exposición, entre los valores más elevados del Golfo de Vizcaya y los más bajos registrados en el Golfo de Cádiz.
La investigación ha sido desarrollada por personal científico del Centro Oceanográfico de Vigo y acaba de ser publicada en la revista Environmental Sciences Europe. Sus conclusiones proporcionan una base científica de gran valor para mejorar los programas europeos de vigilancia ambiental y evaluar el estado ecológico de las aguas marinas.
Galicia, en una posición intermedia
El equipo investigador analizó 192 ejemplares hembra de merluza europea capturados entre 2014 y 2019 en tres grandes regiones del Atlántico ibérico: el Golfo de Vizcaya, la costa gallega y el Golfo de Cádiz.
Los resultados muestran diferencias claras entre zonas. Mientras que las mayores concentraciones de estos contaminantes se detectaron de forma constante en el Golfo de Vizcaya, Galicia registró valores intermedios y el Golfo de Cádiz presentó los niveles más bajos de exposición.
Según explica la investigadora del IEO Lucía Viñas, responsable del estudio, este trabajo convierte a la merluza en una «especie centinela» para evaluar la presencia de contaminantes marinos y servirá como referencia para futuras investigaciones ambientales.
Qué son los hidrocarburos aromáticos policíclicos
Los HAP son compuestos contaminantes que llegan al mar principalmente como consecuencia de la combustión incompleta de combustibles fósiles y biomasa. Su presencia forma parte de los principales programas internacionales de seguimiento ambiental debido a sus posibles efectos sobre los ecosistemas marinos.
La costa atlántica ibérica constituye un área especialmente relevante para este tipo de estudios, ya que combina zonas de elevada productividad biológica, como las rías gallegas, con una intensa actividad portuaria, industrial, pesquera y urbana.
Los investigadores centraron el análisis en el 1-hidroxipireno, uno de los biomarcadores más utilizados para detectar la exposición a estos contaminantes. Este compuesto apareció en el 74% de los ejemplares analizados, aunque las concentraciones detectadas se situaron dentro de niveles considerados moderados en comparación con otras especies marinas europeas. Además, el estudio no observó cambios significativos entre 2014 y 2019, lo que indica que la presión de estos contaminantes se mantuvo relativamente estable durante ese periodo.
Una herramienta para proteger el medio marino
Hasta ahora no existía una serie temporal de estas características para la merluza europea en el Atlántico ibérico, lo que dificultaba incorporar esta especie a los programas de evaluación ambiental y comparar sus resultados con los obtenidos en otras especies utilizadas para monitorizar la contaminación marina.
Con esta investigación, el IEO aporta una nueva herramienta para conocer mejor el estado de los ecosistemas marinos y reforzar las estrategias de vigilancia impulsadas tanto por España como por la Unión Europea para preservar la salud de los océanos.

