Un duelo anodino alterado por el VAR

Guillamón y Mina disputan un balón. Foto: LaLiga

El Valencia se impone al Celta con dos goles en el descuento tras la expulsión de Rubén en el minuto 63 tras una controvertida revisión del videoarbitraje

Hay duelos tan aburridos que el único consuelo es padecerlos en una tarde triste de pandemia, devorada por los restos de viento y lluvia de ‘Karim’, mientras que uno piensa que, a fin de cuentas, tampoco había un plan mejor. Partidos anodinos de gradas vacías en los que los bostezos alternan con alguna que otra cabezada. En esas andaba el choque de Mestalla, entre un Valencia depresivo y un Celta conformista sin Iago y Brais en la partida.

Pero el fútbol, y más este fútbol moderno dopado por el VAR -ese invento de los tecnócratas que rigen este deporte desde sus sillas de piel sin haber pisado un campo-, resulta siempre imprevisible, al alcance de una jugada solitaria que lo puede cambiar todo. Esta llegó en Mestalla al poco de la hora de partido, en un pase filtrado en el que Maxi ganó la espalda a los centrales, Rubén salió decidido y, aparentemente, no llegó a tocar al delantero, que arrojó el balón hacia el corner al tiempo que se precipitaba sobre el césped.

Pizarro Gómez, aparentemente también, observó lo mismo, nada que mereciese la pena sancionar. Pero entonces surgieron la luz y los taquígrafos, el pinganillo, las nuevas tecnologías, la media docena de televisores ofreciendo ángulos punibles, la cámara lenta que distorsiona las imágenes y desenfoca cada pie… la estupidez humana si se me permite. Y ahí, después de dieciocho mil vueltas y revueltas, la duda se apoderó del de amarillo, al que susurraba un tal González González desde la sala VOR. Y entre el VAR y el VOR montaron una escena apasionante que mutó en roja a Rubén porque era ‘último hombre’, otra de esas reglas de tecnócratas, ya se sabe, porque aquello, aún aceptando un mínimo contacto, no acaba en gol ni por obra del mismísimo VAR.

Ya con diez y con Villar bajo palos, que hubo de entrar al campo por Ferreyra, el Celta aceptó el reto de defenderse y esperar ante un Valencia atenazado por el miedo al descenso. Y nada pasó tampoco hasta el final, cuando una internada de Nolito pudo acabar en gol de Mallo. No fue así, y ya en los siete minutos de descuento cocinados también por los tecnócratas, el Valencia se cobró su presa.

Un buen pase filtrado por Lee Kagn-In dejó a Vallejo solo ante Villar; el punta valenciano la pegó mordida, medio querer pasar medio no saber qué hacer, y la pelota entro mansa y despacito junto al palo ante la mirada cariñosa del meta celeste. Tres minutos después, con los del ‘Chacho’ intentando obrar el milagro, Gameiro fusilaba de nuevo a Villar para poner el dos a cero. Próxima parada, Valladolid, domingo 28 en Balaídos. Ya con Iago de vuelta en el equipo.