Ninguno de los conductores de transporte escolar controlados durante la campaña dio positivo a alcohol, aunque 14 de ellos sí lo hicieron a otras drogas y 5 fueron sancionados por incumplir los límites de velocidad establecidos
La Guardia Civil ha formulado, entre el 22 y el 26 de mayo, un total de 2.809 denuncias a autobuses escolares, un número superior a las sanciones impuestas en anteriores campañas. En concreto, en la última campaña celebrada en diciembre de 2022, fueron denunciados 1.376 vehículos.
En esta ocasión, las sanciones más numerosas han sido por no disponer de autorización especial para realizar este tipo de transporte.
En esos cinco días de campaña de vigilancia y control de estos vehículos, los agentes controlaron más de 3.500 autobuses, de los que algo más del 45 % (1.622) fue sancionado, informa la Dirección General de Tráfico (DGT). Las irregularidades administrativas son las que mayor número de denuncias han generado, entre ellas, 825 por no disponer de la autorización especial para realizar transporte escolar y 423 por no tener suscrito un seguro de responsabilidad ilimitada, tal y como exige la ley.
Ninguno de los conductores de transporte escolar controlados durante la campaña dio positivo a alcohol, aunque 14 de ellos sí lo hicieron a otras drogas y 5 fueron sancionados por incumplir los límites de velocidad establecidos.
Respecto al uso del cinturón de seguridad en aquellos vehículos que los llevan incorporados, en 51 de ellos no se hacía uso de ellos por presentar anomalías en su funcionamiento. Una cifra que ha crecido un 1,6 % con respecto a la última campaña desarrollada en diciembre de 2022.
Además, 100 autobuses presentaban deficiencias en las puertas de servicio y emergencias, así como en sus dispositivos de accionamiento y otros 29 fueron denunciados por no tener al día la Inspección Técnica de Vehículos (ITV).

