Por José María Sendra
Dice Wade Owen Watts, el protagonista de Ready player One, que nació en 2027, justo el momento en el que la humanidad comenzó a sobrellevar los problemas en vez de intentar solucionarlos. En esas andamos todos, o casi, porque esta vez parece que a Carlos Mouriño le ha cogido la pandemia preparado y pretende hacer cierta aquella manida frase de que crisis en chino significa oportunidad.
Si algo hemos constatado durante este extraño tiempo, es que cuando algo se filtra a la prensa, solamente debemos buscar a quien interesa esa información para encontrar la verdad sobre las intenciones de la misma. De ser cierta ésta guerra relámpago que han acometido Mouriño y Miñambres, han aprendido de los errores de estos tres años y se va a apuntalar al equipo con profesionales contrastados, o quizás esta información soltada a una prensa ávida de noticias es una tirita puesta antes de que la herida surja.
A principios de semana los medios se hicieron eco de que en casa Celta tenían preparados 35 millones de euros para hacer frente a las contrataciones de Olaza, Murillo y Rafinha. No cabe otra que felicitarnos y felicitar a los directivos celestes si esto es así; tres jugadores que elevan el nivel de la plantilla en sus posiciones, sobre todo el hijo de Iomar, que eleva directamente a todo el equipo.
Se ha desvelado que la competencia por Rafinha son el A.C. Milan y la Lazio, y por primera vez en meses, se abre una luz de esperanza. Ambos son destinos más atractivos económica y deportivamente que el Real Club Celta, ¿pero lo son tanto como para superar nuestro margen emocional en este fichaje?
De Olaza poco queda por descubrir, siendo evidente un pequeño bajón en los últimos meses, desde su aparición el día de la segunda reconquista, pocos han dudado de que el uruguayo mejora de largo a cualquier lateral izquierdo que haya ocupado el carril del 3 de Balaídos en mucho tiempo. Su inteligencia atrás y capacidad para aguantar el regate sin caer en trampas, defensor defienda, son suficientes para considerar un desembolso de 5 millones de euros por él. La guinda la pone esa zurda capaz de poner bananas como pocas veces hemos visto en Vigo.
Murillo ha traído orden a la zaga. No nos engañemos, no hemos descubierto a un Van Dijk latino, pero mejora el nivel y servirá y mucho para dar tiempo a descubrir si Aidoo es un Maldini de ébano o un nuevo canto al sol de la política de fichajes de la institución. Asentado Araujo ya como un pilar presente y futuro, acompañarlo de un jugador expeditivo y dejar que Aidoo crezca con ellos parece un plan, por lo menos eso.
Bradaric tiene intenciones de quedarse, y visto lo ofertado en los pocos partidos disputados parece una opción que por lo menos debe ser explorada. Tocaría luego buscarle a Santi Mina un competidor y un extremo que estuviese en sus cabales a diferencia de nuestro dúo cómico Emre y Pione.
En esas están en la sede de Príncipe, mientras a unos cientos de metros, en otro icónico despacho se preguntan qué hacer con 100 millones de euros que han ido recaudando y no han sabido gastar, y ahora ironías del Covid-19 vendrían de perlas para una campaña populista, o quizás para ayudarnos a descargar la pesada carga que se nos viene en los próximos días.

