Los supuestos hechos se produjeron durante años en la casa familiar en la que residía el hombre, que valiéndose de su superioridad física forzaba a dos de las pequeñas a satisfacer sus deseos sexuales
El tercer sobrino gritó cuando el acusado entró en su habitación con intenciones libidinosas, por lo que no pudo concretar sus presuntas intenciones
La sección segunda de la Audiencia de Pontevedra acogerán la próxima semana el juicio contra un hombre acusado de abusar sexualmente de tres sobrinos menores de edad, hechos por los que la Fiscalía solicita una condena de hasta 48 años de cárcel.
Según se recoge en el escrito de acusación, el acusado, «siempre con el propósito de satisfacer su apetito sexual», abusaba de sus sobrinos cuando visitaban la casa en la que residía con sus padres y hermanos, que eran abuelos y tíos de los niños.
Los abusos sobre una de las niñas comenzaron, supuestamente, en el año 1996 y hasta el 2001, franja temporal durante la cual la menor tenía entre 6 y 11 años. Durante esa época, señala la acusación, la niña acudía a la casa familiar del acusado «prácticamente a diario, salvo los fines de semana», y este «la llevaba a su habitación agarrándola fuertemente por los brazos, de manera que en ocasiones le dejaba moratones, en donde, valiéndose de su fuerza superior y su condición familiar, la tumbaba en la cama, le quitaba su ropa, la besaba en diversas partes y le hacía tocamientos por todo el cuerpo (…), al tiempo que le ponía películas pornográficas y se masturbaba».
Asimismo, continúa el escrito de acusación, «desde aproximadamente el año 2005», el acusado comenzó a abusar de «otra sobrina, que también iba a la referida casa», metiéndola «en su habitación». «Una vez allí, para que no ofreciese oposición, le tapaba la boca y la nariz sin dejarla respirar hasta que accedía a hacer o dejarse hacer lo que él quería, la hacía objeto de tocamientos debajo de la ropa (…). También le ponía películas pornográficas (…). Esto sucedía prácticamente todos los días hasta que la menor dejó de acudir diariamente a la casa de su abuela».
Por último, prosigue la acusación, «una noche del año 2006», el tercer sobrino, que tenía entonces siete años, estaba durmiendo en una de las habitaciones de la casa cuando «el procesado entró en ella y encendió la luz, de forma que despertó al menor, quien lo vio desnudo de la cintura». El hombre tenía intenciones libidinosas, pero «el niño gritó y el acusado salió corriendo de la estancia».
Como consecuencia de los hechos relatados, las dos niñas padecen estrés postraumático, una de ellas agudo, y la otra está en tratamiento psiquiátrico y farmacológico. Además de la pena de cárcel, la Fiscalía pide inhabilitar al procesado para cualquier oficio relacionado con menores durante 16 años, y prohibirle acercarse al lugar donde residan los tres menores y sus familiares durante cinco años una vez haya salido de prisión.

