Sobraron la introducción y el desenlace

El debutante Miguel Carreira. Foto: RC Celta.

Un buen Celta cae 0-2 ante el Atlético tras encajar un gol de Suárez en el minuto 6 y otro de Carrasco en el 95

Los de Óscar García tuvieron las mejores ocasiones del partido, pero vuelven a perder y continúan sin marcar y sin puntuar por tercera jornada consecutiva

Casi cualquier historia que se precie se desarrolla en tres piezas: introducción, nudo y desenlace. La central, el nudo, el desarrollo, es la que guía el relato, ocupando la parte más amplia de la trama. No por ello suele ser la más importante. Puede dar fe de ello el Celta, un buen Celta, que durante muchos minutos jugó más y mejor que el Atlético, que tiró el doble de veces a portería, que tuvo ocasiones clarísimas, que dominó la posesión y los tiempos, y que sin embargo se fue a casa de vacío.

Así de injusto y maravilloso es el fútbol. Al Atlético le bastaron dos chispazos; o más bien una buena jugada colectiva y un chispazo. La primera fue una triangulación entre Koke, Costa y Manu Sánchez -lateral izquierdo debutante-, que al primer toque dejaban solo en el corazón del área a Luis Suárez. El uruguayo, cómo no, también de primeras alojaba el balón en la red.

Podrían ponerse muchos peros a este tanto; preguntarse cómo es posible salir con tres centrales y que Costa y Suárez descarguen con una insultante libertad; plantearse si Iván Villar pudo hacer más, adelantarse, comerse el ángulo, achicar espacios. Pero lo cierto es que en apenas 6 minutos el Atlético ya sentía el viento en la espalda.

El chispazo corrió a cargo de Joao Felix, que tiene detalles, controles y arrancadas que apuntan a otra cosa, otro nivel, un futbolista de otra planta que amenaza con romper en crack si no se rompe antes mentalmente. En una de esas, ya en el 95, levantó un balón de cuchara hacia Llorente, cazando el rechace en la arrancada y clavando un zurdazo temerario que ya hubiese merecido el gol. El balón, siempre caprichoso, se fue al larguero y botó por delante de la línea, donde se quedó esperando un cuerpo amigo. Apareció Carrasco para rendirle pleitesía. Fin del partido.

En el medio de ambos goles -un buen medio, un rato enorme- el Celta mereció mucho más, sobre todo en la primera parte, donde se sucedieron las ocasiones. Primero avisó Aspas en un tiro lejano. Después, en una gran jugada que comenzó en la izquierda y concluyó en la diestra, la tuvo el debutante Miguel Carreira. El lateral, por desgracia, la colocó en el palo. Al poco, la más clara: Mina, solo y centrado, delante de Oblak… apenas vio portería, tan grande debe de ser el esloveno. La última la tuvo Fontán en un tiro que salio demasiado centrado.

El paso por vestuarios niveló las cosas, aunque no dejó de intentarlo el Celta. Pero el Cholo, en cada cambio, iba echándole una dosis de hormigón al duelo. Hasta que todo acabó como empezó, con ese mal desenlace que supone, para los de Óscar García, la tercera jornada sin sumar y sin marcar. Apenas 5 puntos en un equipo que, como el año pasado, comienza demasiado pronto a sentirse amenazado. Continuará.