Las familias con perros de Barreiro recurren el nuevo parque canino de Vigo y piden frenar las obras

La plataforma vecinal cuestiona el proyecto municipal, presupuestado en casi 169.000 euros, y alerta de que el modelo podría extenderse a nuevas áreas para perros previstas en otros barrios

La polémica por el futuro parque canino de Barreiro da un nuevo paso. La Plataforma de Familias con Perros de Barreiro ha presentado un recurso potestativo de reposición contra el proyecto aprobado por el Concello de Vigo y solicita la suspensión cautelar de las obras, cuyo inicio está previsto para el próximo 15 de octubre.

El colectivo cuestiona tanto las características del recinto como el modelo elegido por el gobierno municipal y advierte de que Barreiro podría convertirse en el precedente para una futura red de pequeñas áreas caninas repartidas por Vigo.

El proyecto salió adelante en la Junta de Gobierno Local del pasado 4 de septiembre con un presupuesto de 168.786,58 euros y un plazo de ejecución de cuatro meses. Frente a esta propuesta, las familias defienden una alternativa presentada en marzo de 2025 para habilitar un espacio de unos 2.200 metros cuadrados, aprovechando una zona utilizada habitualmente por los vecinos con perros.

Un recurso para intentar frenar las obras

La plataforma sostiene que el proyecto municipal presenta distintas carencias técnicas y pone especialmente el foco en una cuestión: la documentación no determina el aforo máximo del futuro parque ni concreta cuántos animales podrán utilizar simultáneamente cada uno de los recintos previstos.

También cuestiona la decisión de separar a los perros en dos zonas en función de si pesan más o menos de diez kilos. Según argumenta el colectivo, el proyecto no incorpora un informe veterinario o etológico que justifique este criterio y tampoco consta la participación de especialistas en comportamiento o bienestar animal en su redacción.

Entre las objeciones planteadas aparecen además el estudio de las zonas de sombra y, especialmente, la elección del pavimento. El proyecto contempla sustituir parte de la superficie verde por una capa de gravillín de río sobre zahorra compactada, una solución que la plataforma considera inadecuada por su posible comportamiento ante los orines, las altas temperaturas o el uso continuado por los animales.

Por estos motivos, las familias han solicitado la suspensión cautelar inmediata de las obras antes de su arranque, al considerar que la retirada de vegetación y la ejecución del nuevo pavimento podrían provocar daños difíciles de revertir y obligar a gastar dinero público en un equipamiento que, a su juicio, nace sin resolver cuestiones básicas sobre su capacidad y funcionamiento.

La preocupación se extiende a otros parques de Vigo

El conflicto de Barreiro va, sin embargo, más allá de este barrio. La plataforma teme que el diseño termine convirtiéndose en el modelo utilizado para desarrollar nuevas zonas caninas en otros puntos de la ciudad.

Según los datos recogidos por el colectivo a partir de la planificación municipal, están contemplados espacios de 365 metros cuadrados en Ribadavia, 380 en Atalaia, 331 en Castelao y 363 en O Calvario.

Las familias consideran insuficientas estas dimensiones para una ciudad que, según los datos que manejan, cuenta con 48.170 perros registrados, camino de los 50.000. Actualmente señalan que Vigo dispone de dos áreas oficiales: García Pichel, en Beiramar, con 497 metros cuadrados, y Ponte Nova, en Castrelos, con 5.642 metros cuadrados. Entre ambas sumarían 6.139 metros cuadrados.

Más de cien familias respaldan la alternativa de Barreiro

La Plataforma de Familias con Perros de Barreiro asegura contar con el respaldo de más de un centenar de hogares. Su propuesta alternativa fue registrada en marzo de 2025 y planteaba una superficie de 2.200 metros cuadrados y una ubicación que, a juicio del colectivo, permitiría aprovechar mejor las características naturales del entorno.

La plataforma asegura que transcurrieron cinco meses hasta recibir respuesta municipal y critica que finalmente se haya mantenido el proyecto inicialmente previsto.

Ahora reclama que el Concello revise el diseño antes de comenzar los trabajos y que en la planificación de Barreiro y del resto de la red municipal participen veterinarios, etólogos, educadores caninos y usuarios habituales de estos espacios.

La presentación del recurso abre así un nuevo capítulo en un proyecto cuya ejecución está ya en el calendario municipal. Las familias pretenden que las máquinas no entren en Barreiro hasta que se resuelva su petición y se determine si el diseño previsto responde realmente a las necesidades de los animales y del barrio.