Sí éramos tan buenos y sí somos tan malos

Foto: UD Ibiza

Una semana ha pasado del baile en Punta Cana del eufórico propietario del Celta, ansioso por enseñarnos sin pudor su estado de ánimo y el de su familia. Una semana que ha finalizado aunque sea metafóricamente en Ibiza isla del ‘dance’ y de la fiesta, en otro baile, el que le ha pegado un equipo de segunda B al equipo de moda en España hace10 días.

Pero SÍ, éramos tan buenos y SÍ somos tan rematadamente malos. El milagro del ‘Chachismo’ se cimentaba en haber colocado las piezas en lugares que potenciaban sus virtudes y escondían sus carencias, y fundamentalmente la primera premisa del ‘Chachismo’ es y era: dénsela al bueno, si la roban se la dan, si se la da se la devuelven.

La Copa es lugar de profundidad de plantilla, es escenario para que los que están cerquita del ‘once’ den el salto definitivo y los que se esconden en las profundidades de la grada saquen la cabeza. Pero es tan bien un ejercicio de profesionalismo y dignidad como el que tantos seres humanos hacemos cada día.

De Carreira, Lautaro o Fontán poco debe decirse, se han encontrado contra un equipo muy potente de la categoría en la que deberían estar desarrollándose. No los han visto venir. Lo indigno, lo vergonzante, viene de otros. Esta plantilla mediocre perpetrada por Miñanbres y compañía se ha visto superada físicamente por un equipo semiprofesional, si ese término nos sirve para mofarnos de Fernando Vázquez, debe servirnos para la U.D. Ibiza.

Okay es tan poco presentable que busca la expulsión con 3-0 en contra en un campo de segunda B; es tan poco presentable y tan indigno de la camiseta y el club que le pagan que solo la existencia de alguien menos digno en la plantilla con su mismo pasaporte esconde sus pecados.

Francisco Beltrán, que sería capaz de cantarnos el Xirarei de Xil Ríos en Instagram con tal de parecer integrado, es un futbolista tan vacío de contenido como las redes sociales que venera, y como tal, unos señores, ellos sí, profesionales del medio campo del Ibiza le han pasado por encima. Con sus 165 centímetros de estatura ha contemplado como Aidoo perdía casi todos los duelos en los que participaba, y en los que ganaba como si no lo hiciera, porque a este chico su exuberancia física le ha hecho vivir tan cómodo toda la vida que nadie le ha enseñado a jugar al futbol.

Cánticos de chorreo en la grada del municipal isleño, chorreo físico, superioridad absoluta en los primeros 60 minutos del choque, baño que debería despertar a los que nunca despiertan, a los que mañana seguirán escupiendo ‘Afouteza’ ante cualquier argumento en su contra, repitiendo que son 9 años en primera, escondiendo el cómo y el por qué, dañando cada día más a la institución.

Sacó el Chacho a 4 de los 11 titulares, y se metieron 2 y se falló un penal. ¿Por qué? Porque sí somos tan buenos, porque somos rematadamente malos.