Sánchez le niega a Vigo la biblioteca pública que Caballero antes defendía y ahora olvida

Tras años de espera, el proyecto que propone el Estado reduce el desarrollo cultural a la mínima expresión y supone un agravio comparativo con otras ciudades gallegas, que sí cuentan con edificios que prestan servicios adecuados a sus necesidades

Los vigueses llevan muchos años reclamando y esperando por una biblioteca del Estado al nivel de la ciudad más grande de Galicia. Sin embargo, la infraestructura que pretende llevar a cabo el Gobierno central ni se acerca a cubrir las necesidades presentes y futuras de Vigo y de su área metropolitana.

El Ejecutivo de Pedro Sánchez solicitó ajustar a la baja la ambiciosa y completa propuesta de la Xunta para que la urbe contase, al fin, con una biblioteca a su altura. Así, pidió que un proyecto que precisaría entre 8.000 y 8.500 metros cuadrados se redujese a la mitad, algo que en ningún caso satisfará la demanda actual de servicios bibliotecarios, además de estar muy por debajo del tamaño de los espacios que hoy disfrutan otras ciudades gallegas como Ourense, A Coruña o Santiago.

Vigo no se merece este agravio comparativo, una injusticia que Abel Caballero no solo no cuestiona, sino que aplaude. Defender los intereses de los vigueses ante Pedro Sánchez es menos interesante para él que enfrentarse al Gobierno autonómico, aunque para ello tenga que inventarse los motivos.

El alcalde alardea de lo que sería un auténtico fiasco, pues el edificio que propone el Estado nacería con importantes carencias. De hecho, dispone de apenas 1.000 metros cuadrados más que la biblioteca Juan Compañel, cuyos depósitos están saturados y ya no es capaz de cumplir con las demandas sociales de puestos de consulta y lectura, de actividades ni de eventos de más de 30 personas, así como tampoco puede realizar exposiciones.

Cabe recordar que la Xunta ofreció en su día un edificio de 12.000 metros cuadrados en los actuales juzgados. La propuesta fue rechazada en favor de un espacio nuevo, pero la parcela cedida por el Concello solo permite una construcción de 4.000 metros cuadrados.

El desinterés del Estado por este proyecto ya quedó reflejado en sus Presupuestos Generales para 2021, en los que tan solo figuraba una partida mínima de 100.000 euros para esta infraestructura.

Esta biblioteca se ha convertido en una deuda histórica para la ciudad, pese a haber sido una inversión comprometida por el alcalde desde hace 14 años. Es una lástima que Abel Caballero haya decidido ser cómplice del Gobierno central para reducir el desarrollo cultural de Vigo a la mínima expresión.