Años de parcheo y ausencia de planificación ambiental lastran uno de los iconos turísticos de la ciudad
Además de descuidar el mantenimiento, el Concello autoriza concesiones de manera arbitraria e hipoteca el futuro de la zona
Samil es el arenal más grande de la ciudad y una de las zonas más visitadas por los vigueses y por los turistas durante todo el año. Pero esto no parece ser motivo suficiente para evitar que la playa y su entorno luzcan de forma descuidada y anticuada, se puedan apreciar instalaciones dañadas, servicios deficientes y mobiliario urbano que urge reparar llegando, en algunos casos, a suponer un peligro para los usuarios.
Esta imagen deteriorada no está a la altura de la urbe más grande de Galicia pero, lamentablemente, el Concello no muestra interés en revertir esta situación, como refleja el precario mantenimiento que realiza en una zona que lleva años siendo acondicionada a base de parches y en la que no se ha acometido una verdadera reforma organizada e integral. De hecho, el paseo marítimo, que tantas veces ha prometido remodelar Abel Caballero, continúa siendo un proyecto sin fecha de inicio.
Además, el Gobierno socialista no tiene una planificación para la playa y nunca más se ha hablado del plan de regeneración de Samil que la concejala Elena Espinosa presentó siendo ministra en el año 2010, evidenciando la dejadez y falta de compromiso del Ejecutivo municipal con el medio ambiente y la preservación de la naturaleza.
De igual modo, la política de improvisación del acalde, que autoriza concesiones de manera arbitraria y sin pensar en las posibles futuras indemnizaciones, hipoteca aún más el futuro de este icono turístico. Muestra de ello es lo ocurrido con algunos establecimientos: con el derribo del restaurante Jonathan no se ganó un nuevo espacio, sino que se autorizó una nueva concesión para otro local de hostelería; con el restaurante As Dornas se actuó de manera contraria, dando lugar a una zona verde; y, con el Camaleón, todavía se desconoce qué ocurrirá.
En este sentido, cabe aclarar que, la regulación de esta zona ni siquiera corresponde al regidor socialista -tal y como sucede- sino al Plan General, que es el que debería abordar la ordenación, los usos, los accesos, la recuperación de las dunas y la necesaria sustitución del muro de Samil.



