Rueda lamenta las provocaciones de Caballero pero mantiene «la mano tendida»

«Cuando no se buscan acuerdos y se buscan titulares, probablemente eso lleva a recibir una carta como la que yo recibí en el día de ayer, llena de provocaciones, de condiciones previas que parecen imprescindibles e ineludibles para pactar un encuentro», subraya el presidente gallego

Nuevo capitulo en el enésimo enfrentamiento entre Concello y Xunta en Vigo. Si antes el problema era Feijóo, parece que ahora el problema es Alfonso Rueda, por lo que tal vez el problema sea Abel Caballero. Lo cierto es que la carta remitida por el alcalde de Vigo al presidente de la Xunta ha dejado mucho que desear, al menos en lo que al tono se refiere. La alusión a la manida «deuda histórica» y la apropiación de Vigo por parte del regidor -«mi partido político es Vigo»-, no ha gustado al máximo dirigente autonómico, que ha lamentado las provocaciones del alcalde, si bien mantiene la «mano tendida» para reunirse con él.

«Cuando no se buscan acuerdos y se buscan titulares, probablemente eso lleva a recibir una carta como la que yo recibí en el día de ayer, llena de provocaciones, de condiciones previas que parecen imprescindibles e ineludibles para pactar un encuentro», lamentaba en las últimas horas el presidente autonómico.

Un marco en el que Rueda ha reiterado que la Xunta busca «acuerdos» y trabajar con Abel Caballero. «No busco titulares ni seguir construyendo un personaje de oposición frontal que no sé si supondrá algún rédito político al alcalde de Vigo. A mí en absoluto», ha sentenciado.

La respuesta se produce después de que el alcalde de Vigo enviase una carta a Rueda acusando, una vez más, al Gobierno gallego de llevar quince años «desatendiendo severamente a Vigo» y pidiendo que se atiendan «de forma inmediata» y antes de que se lleve a cabo la reunión ciertos temas que afectan a la ciudad, como la candidatura de las Islas Cíes como Patrimonio de la Humanidad -hay una candidatura presentada por la Xunta que afecta a todo el Parque Natural- o la puesta en marcha del Área Metropolitana de Vigo -boicoteada por la negativa de Caballero a aceptar las condiciones del transporte urbano que sí asumieron el resto de ayuntamientos-.