¡Progresismo o progreso!

Carta abierta de un afiliado del PP

«El PP llegó al poder cuando los españoles se vieron con el agua al cuello y no llegaban a fin de mes. El PP nunca ha puesto en la palestra, con fuerza y vitalidad una visión de la vida alternativa a la del progresismo»

En esta España mía nos tomamos la economía… no, nos vamos a tomar una birra. Las estadísticas y los índices nos aburren y solo nos acordamos de ellos cuando el estiércol nos llega a las orejas, cuando la economía nos achucha, el bolsillo se convierte en el primer determinante electoral.

Desde la caída del Muro de Berlín la hegemonía cultural en las democracias occidentales es patrimonio de la izquierda. La derecha se centró en el libre mercado, la economía, la gestión y, obvió, la cultura. Vagancia. La economía, la gestión, se le daban bien. Cuestiones arduas y aburridas que no transmiten mensaje. Pero no solo de pan vive el hombre… La derecha abandonó los aspectos sociales, culturales y morales, sumiéndose en un pozo de autoengaño alimentado por su liberalismo ideológico. Las nuevas generaciones tras la caída del Muro vivieron un mundo de pensamiento progresista, que no de progreso, ¡ojo al parche!, cuyos intelectuales y activistas coparon las escuelas, las Universidades, los medios de comunicación, el mundo artístico y hasta los púlpitos…

De aquellos polvos (de hoy también pues la derecha aún no avivó el seso) estos lodos.

¿A alguien le extraña la deriva? El agua discurre cuesta abajo. Incluso la derecha se ha vuelto progresista cultural y solo nos encontramos cómodos en el terreno económico.

El PP llegó al poder cuando los españoles se vieron con el agua al cuello y no llegaban a fin de mes. El PP nunca ha puesto en la palestra, con fuerza y vitalidad una visión de la vida alternativa a la del progresismo. España vive huérfana de una opción cultural distinta a la del progresismo. Siempre se ha vendido destacando que gestiona las cuentas mejor que los socialistas lo cual no parece que sea de especial mérito. No hace falta ser graduado para superar a un socialista en economía.

El ser humano, en cuanto se asegura las lentejas, recidiva al terreno cultural. Es lo que se encontró Moisés al bajar del Sinaí
En el PP dormitamos, seguimos cegatos a pesar de que Ayuso demostró que se puede ganar la batalla cultural y que la juventud responde a la llamada de la cultura del esfuerzo y el mérito.

Tenemos que superar nuestros complejos y acometer la batalla cultural y moral.

Quien nos libere del PSOE sanchificado debiera ser el PP y no el sufrimiento de los españoles que caminan por la acera.