Profesionales de Vithas Vigo apuestan por la “alimentación consciente y la planificación” para compaginar las celebraciones culinarias con la salud

Sara Rivas sostiene que “no pasa absolutamente nada” por pasarse un poco en una comida, siempre que se mantengan los hábitos saludables el resto del tiempo

La proximidad de las fiestas navideñas con gran protagonismo de las comidas pantagruélicas pueden ser un calvario para aquellas personas que quieren controlar o reducir su peso. Para hacer compatible la salud con las celebraciones culinarias, profesionales de la Unidad de Sobrepeso y Obesidad del Hospital Vithas Vigo apuestan por la “alimentación consciente y la planificación”. Así lo afirma la nutricionista y dietista Sara Rivas Pereira, que, tras recordar que “las navidades no duran dos meses”, sostiene que “no pasa absolutamente nada” por un exceso puntual, siempre que se mantengan los hábitos saludables el resto de días.

Así, la nutricionista y dietista Sara Rivas Pereira, de la Unidad de Sobrepeso y Obesidad del Hospital Vithas Vigo, cree que, en periodos donde las celebraciones se hacen en torno a la mesa, como las Navidades, “muchas veces nos olvidamos de disfrutar de los momentos con los nuestros al poner la alimentación y las pautas dietéticas en el punto de mira de estas celebraciones”.

Sin embargo, hay que tener en cuenta varias cuestiones ante las distintas celebraciones: “lo primero” es ser conscientes de que “las navidades no duran dos meses, sino 2-3 semanas, de las cuales tan solo alrededor de 7 días tendremos alguna celebración”.

“Por supuesto, es bueno cuidar nuestra alimentación y hacer ejercicio físico habitualmente”, pero “no va a pasar absolutamente nada por asistir y disfrutar de estas comidas especiales”, siempre y cuando, el resto del tiempo y de citas culinarias, se mantengan los hábitos saludables.

Por tanto, la “alimentación consciente (que debe estar siempre presente) y la planificación” son, para Sara Rivas, las claves para compatibilizar la celebración culinaria y la diversión propio de estas fiestas.

La alimentación consciente está “centrada en las sensaciones físicas y en las emociones, es decir, de por qué comemos y el qué sentimos al comer”, y hay que “saber diferenciar cuándo comemos por hambre, por presión social, por ansiedad, o porque tenemos ganas”.

“A veces, -explica la nutricionista de Vithas Vigo- con la cantidad de comida que hay en la mesa en este tipo de celebraciones queremos probarlo todo, porque son preparaciones que no consumimos habitualmente, y está bien, pero hay que tener en cuenta las señales de nuestro cuerpo, es decir, el hambre, la saciedad, la apetencia… además de saber disfrutar el alimento”.  Ante esta situación aconseja “coger una porción de aquel alimento (o aquellos alimentos) que sepamos que vamos a comer, y, una vez lo hayamos terminado, ver qué sucede”.

“Quizás sigamos teniendo hambre y elijamos otro, o igual ni siquiera tenemos hambre, pero aún así nos apetece probar algo más”, expone. En este caso. “estaríamos llenos, pero elegiríamos conscientemente seguir comiendo, porque es lo que nos apetece (hay que recordar que la nutrición también es placer). De esta forma estaremos escuchando a nuestro cuerpo y sabremos cuándo parar, sin llegar a la situación de sentirnos desagradablemente llenos”, apunta Sara Rivas.

Planificación

La nutricionista de la Unidad de Sobrepeso y Obesidad de Vithas Vigo señala, como segundo factor a tener en cuenta, la planificación, ya que “dentro del desorden que resultan a veces las Navidades, nos puede ayudar  que, esos días que no tengamos reuniones, haya en la nevera los ingredientes necesarios para hacer un planto a nuestro gusto, como el que haríamos en un día habitual”.

Dentro de la planificación, Sara Rivas también incide en que “no debemos, en ningún caso, compensar con ejercicio físico, ni con ‘dietas detox’ o ayudarnos antes o después de estas reuniones, ya que lo único que nos van a provocar estas acciones es llegar con más ansiedad y hambre a las comidas, pudiendo desencadenar en una falta de control en la ingesta, comiendo más de lo que realmente necesitamos y generando situaciones de culpa innecesarias”.

“Disfrutar de estas fiestas, de la compañía y de la comida es algo que todos merecemos y deberíamos hacer, sin sensaciones de culpa, castigos ni compensaciones y retomando nuestra rutina al finalizarlas”, afirma Sara Rivas.