Por la boca muere el pez

«Más allá de dimes y diretes, de cruces de manifestaciones ofensivas o coherentes, de estupideces varias que sólo son capaces de mostrar la absoluta miseria de nuestra condición humana, no lo hará por una evidencia plausible: la voluntad de nuestro alcalde. Abel Caballero no quiere un concierto patrocinado por el Xacobeo en Vigo. Así de simple. Así de triste»

El refranero español es ese lugar común al que une acude para rescatar frases entrañables que evocan imágenes sencillas, capaces de condensar en poco lo que es mucho. Un refrán de sobra conocido es el que da título a estas breves líneas –Por la boca muere el pez-, que bien podría resumir estos días de esperpento municipal en torno a ‘Muse’, la banda de rock británica que, parece, no podrá celebrar finalmente en Vigo un concierto este verano.

Y más allá de dimes y diretes, de cruces de manifestaciones ofensivas o coherentes, de estupideces varias que sólo son capaces de mostrar la absoluta miseria de nuestra condición humana, no lo hará por una evidencia plausible: la voluntad de nuestro alcalde. Abel Caballero no quiere un concierto patrocinado por el Xacobeo en Vigo. Así de simple. Así de triste. Todo lo demás son declaraciones más o menos acertadas que no hacen si no enturbiar el fondo del asunto.

Ese fondo sobre el que se pronunció claramente el regidor antes de que la polémica y los titulares agradecidos devorasen todo lo demás. “Balaídos no está en condiciones de celebrar conciertos”, afirmaba, contundente, el pasado martes 27 nuestro alcalde, antes de añadir, no sé si en broma o en serio, que lo haría cuando acabase la reforma. Una reforma anunciada en mayo de 2014, que estaría concluida en 2017, y que continúa a medio hacer ya bien entrado el 2022. Pero, ese, perdónenme, es otro tema.  

“Balaídos no está en condiciones de celebrar conciertos”. Cito de nuevo textualmente. Esa es la frase clave; las palabras exactas que nos conectan con nuestro sabio refranero popular. ‘Por la boca muere el pez’. ¿Por qué pide ahora Caballero a la delegada de la Xunta en Vigo, Marta Fernández-Tapias, que presente una solicitud que, al parecer, no ha recibido para celebrar ese concierto en Balaídos? ¿Por qué dice el portavoz socialista Carlos López Font que sí que colaborarán con los actos del centenario del Celta, solicitados por el club? ¿Acaso se pueden celebrar eventos culturales en Balaídos si los organiza el Celta, pero no si los promueve la Xunta en el marco del Xacobeo? ¿Se puede o no se puede entonces celebrar un concierto en Balaídos? No, si lo organiza la Xunta. Es evidente, porque así se alimenta el relato del victimismo, del Santiago nos roba, del Feijóo odia Vigo, de que nos deben trillones de millones de euros.

Pero todo eso ya da igual. Lo único cierto es que Caballero dijo que no al concierto; de su boca salieron esas palabras. Una negativa, y una evidencia de la negativa por proceder la idea de Santiago, corroborada en esa misma rueda de prensa, ese mismo día 27, al responder sobre la posibilidad de que el concierto se celebrase en Castrelos, donde no hay obras como excusa: “Si quieren un concierto en Castrelos, que nos envíen el dinero, que lo organizamos nosotros y salgo ahí a decir que lo pagó la Xunta”. Más show, más espectáculo, más ‘por la boca muere el pez’.

Así que, insisto, ¿para qué exige ahora una solicitud formal menos de 48 horas después de haber dicho que no se puede celebrar ese concierto por motivos de seguridad? Hasta ahora todo lo que ha hecho Caballero es decir que no y, después, al comprobar la repercusión de sus palabras, insultar y descalificar a la delegada de la Xunta, acusándola de mentir y de querer ocultar que el gobierno gallego buscaba llevarse el concierto a otra ciudad.

Mentira desmontada, por cierto, con la publicación, ayer, de la declaración de intenciones firmada por la Xunta y la promotora del evento. Un documento firmado el 21 de marzo en el que se lee textualmente: “Se indica que la prioridad de ubicaciones para celebrar dicho concierto es la siguiente: en primer lugar, ciudad de Vigo, siendo el estadio de Balaídos el que cumpliría los requerimientos técnicos indicados”.

O sea, que para la promotora cumple lo que para el alcalde incumple. Ojalá hubiese tenido tanto celo con el concierto de O Marisquiño hace casi cuatro años, autorizado por el Concello en el muelle de As Avenidas sin ninguna inspección técnica de la zona. Nos hubiese ahorrado a todos el bochorno, y a las casi 500 familias de las víctimas un susto de esos que, a veces, conviene recordar.