Pechofrío, no

Iago Aspas celebra un gol. Foto: LaLiga

«A Iago hace tiempo que no parece enfadarle nada, que se conforma con la tristeza de años perdidos y realidades paralelas donde el Celta es un espectáculo preciosista que nadie entiende»

“Uefa es nada, ¿qué es Uefa? Copa Uefa es nada, me voy, yo me marcho de aquí, Uefa es nada”. Así hablaba Alexander Mostovoi al finalizar con derrota en Vallecas la temporada 2001-02. La última temporada de Víctor Fernández sea o no consecuencia una cosa de la otra.

Miren ustedes, llámenme loco pero creo sinceramente que los equipos se parecen a sus líderes: si su mejor futbolista es Alexander Mostovoi va a ser usted un loco, va a estar usted siempre al borde de  la genialidad y también de la tragedia, pero saben lo que no van a ser, pechofríos, llámenme cornudo, pero pechofrío no.

Esta semana, Jonathan, el Aspas primigenio, decía en una entrevista varias cosas. Con cuatro especialmente debo quedarme y a esas cuatro me veo obligado moralmente a responder:

Sobre el estado anímico de Iago dice Jonathan: “Está fastidiado porque el Celta hace muchas cosas bien para llevarse los tres puntos y al final otro resultado negativo”

Jornada 9, el celta ha ganado dos partidos, uno a un equipo que aún no conoce la victoria este curso, y el otro en el 96 al decimoséptimo clasificado.

“Esta temporada empezó marcando, si hubiese metido aquel penalti, que falla, le hubiera venido bien para coger más moral, y cuando Iago está bien parece que el equipo funciona y cuando el equipo parece que no funciona, Iago tampoco. Esto es un juego de equipo y uno puede hacer de todo, pero si tus compañeros no eres nadie”.

Si Iago hubiera metido ese penalti, si hugo Mallo, capitán del equipo, hubiera estado atento al rechace de Dituro en el penal contra el Cádiz, si Aidoo no contará sus apariciones por errores groseros, si Tapia tuviera un compañero al que darle la pelota cuando roba, si mi abuela tuviera ruedas, sería una bicicleta.

“Aún tiene contrato hasta 2023 y creo que va a haber Iago para rato, yo creo que ahora mete un gol con la derecha en la línea y todo cambia. Iago transmite algo a los compañeros que otros futbolistas no saben hacer”.

A Iago Aspas el presidente del club en el que milita le ha dicho que no va a renovar como futbolista, es nuestro regalo de esta amable familia mexicana para nuestro centenario, ríanse de Bartomeu.

Iago, querido Jonathan es un jugador sobresaliente, el mejor de nuestra historia probablemente, pero Iago camina cabizbajo por el campo, farfulla mientras camina con el pecho arriba y la mandíbula abajo. Iago al finalizar los partidos habla de equipos que se encierran y de árbitros, Iago ofrece excusas no motiva con gritos, y para que entiendas mejor lo que te digo, Jonathan, te enlazo la cuarta píldora de tu entrevista, mi favorita:

“El entrenador lo intentó convencer de que hay que ganar un título con el Celta y sería la guinda maravillosa”.

Un señor argentino debe convencer a Iago de que este equipo merece un título, el escudo que más veces ha jugado una final de Copa sin ganarla, merece, quizás recompensa; a Iago hay que convencerle de que debe ganar un título con el Celta, a Iago, me explota la cabeza.

Lamento ser el que abra este melón,  me duele en el alma porque realmente pienso que no ha habido mejor futbolista que Aspas en la historia del Celta,  pocas veces he visto a alguien de celeste dominar partidos, decidirlos y ser tan superior a sus otros 21 compañeros de profesión, pero Iago jamás acabará un partido diciendo: Uefa es nada. A Iago hace tiempo que no parece enfadarle nada, que se conforma con la tristeza de años perdidos y realidades paralelas donde el Celta es un espectáculo preciosista que nadie entiende. Es una lástima porque a mí me pueden llamar lo que ustedes quieran, ¿pero pechofrío? Pechofrío, no.