El inspector Julián Leal regresa a Galicia, tras haber sido diagnosticado de un cáncer con pronóstico difícil. Allí se reencuentra con los que fueron sus amigos, aunque el intento de conectar de nuevo con ellos resulta infructuoso, por rencores no olvidados. En esos días asesinan a una mujer en su aldea, apareciendo su cadáver pocos días después, y él se convierte en el principal sospechoso. Poco a poco vamos descubriendo que las causas de esa muerte son más complejas de lo que parece. Al mismo tiempo, el inspector es apartado de la policía y detenido por una paliza brutal a un ciudadano, al que deja en coma, y cuya autoría reconoce; pero también hay mucha historia detrás…
Autor: Víctor DEL ÁRBOL – Editorial: DESTINO. Barcelona, 2023 – Páginas: 440 – Género: Thriller – Público: Adultos
Para mí este autor era completamente nuevo; pero entiendo que es defecto mío, porque estamos ante nada menos que su décima novela. Víctor del Árbol (Barcelona, 1968) es un antiguo mosso d’escuadra reconvertido en escritor desde la publicación, en 2008, de El peso de los muertos, que le valió el premio Tiflos de novela. Ha sido también finalista del Fernando Lara y ganador del prestigioso Nadal. Escribe novela negra. Y ésta lo es. Negra, negrísima.
No sé por qué les ha dado a muchos últimamente por situar sus historias de misterio en Galicia: la serie Rapa, la fabulosa película As Bestas… También aquí empieza esta novela. El año 2005, cuando Julián, inspector de policía, viaja de Barcelona a la aldea donde nació, cerca de Ferrol, después de casi una vida ausente. Quizá para despedirse, ya que le han diagnosticado un cáncer de riñón con un pronóstico complicado. Pronto el lector descubre que hay mucho mar de fondo: una historia que desconocemos, pero que le ha llevado a romper su relación con sus amigos de siempre, y a que en la aldea le sugieran que se vuelva por donde ha venido. Muy poco después, aparece el cadáver de una de esas personas que le rechazaron en su última visita. Y Julián, que en Barcelona está pendiente de otro juicio por una paliza brutal que propinó a un ciudadano, se convierte en el principal objetivo.
Mientras leía la novela, me acordaba de las cebollas. La historia tiene una capa, y otra, y otra… Quizá demasiadas, la verdad; a veces me sentía engañado. La acción se traslada entre 1975 y 2005, y los años intermedios, con total normalidad, y sobre todo al principio se puede hacer difícil de seguir. No obstante, no dejas la novela, porque tiene una trama poderosa. Dura, muy dura, eso ya lo digo de antemano. Creo que es de los contenidos más difíciles de leer que he tenido últimamente. Los personajes, bien trazados, tienen una historia muy negra, aunque esperanzada. Baste decir, sin querer adelantar nada del argumento, que hay violaciones a menores. Sin descripciones, pero hay. Y habla del destrozo psicológico que sufre el niño. No es morboso en absoluto, pero no todos aguantan igual el tema, y por eso aviso primero.
Víctor del Árbol sitúa la novela en la Barcelona que conoce bien (no, no conoce Galicia, creo que en absoluto, por el modo en que la describe). Capa a capa de la cebolla, descubrimos un entramado, ¿o son dos?, de conductas delictivas, de corrupción moral y también económica; una parte de la sociedad que nadie conoce pero que es quien mueve los hilos. España, México, Colombia… Ningún o casi ningún protagonista queda libre de culpa, o de castigo, aunque no tenga culpa. No para mientes el autor en matar personajes que podrían ser principales, sin que sepamos quién es el asesino o por qué los mataron. Tarda mucho en encajar la última pieza del rompecabezas que ha presentado, y una vez que todo encaja, el lector entiende todo el cuadro. Que no se concluye, porque deja la novela lo suficientemente abierta como para que disfrutes imaginando lo demás. No deja abierta la historia para continuarla; más bien, creo, para no hacer sufrir a quien la lee más de lo que ya lo ha hecho.

