El IEO detecta que las microfibras son el contaminante más común en bivalvos y advierte de riesgos para la salud y el ecosistema marino
La contaminación por microplásticos sigue avanzando de forma silenciosa y preocupante. Un estudio liderado por el Instituto Español de Oceanografía (IEO) ha revelado que las microfibras son el tipo de microplástico más abundante en bivalvos marinos, como mejillones, almejas y ostras, productos habituales en la dieta.
Los investigadores han analizado más de un centenar de estudios científicos publicados desde finales de los años setenta, detectando la presencia de estas diminutas fibras en todas las familias de bivalvos estudiadas en el mundo.
Una amenaza invisible en la cadena alimentaria
Los bivalvos son especialmente vulnerables debido a su sistema de alimentación por filtración, lo que los convierte en acumuladores naturales de contaminantes. Entre las microfibras detectadas, predominan las de color azul, seguidas de las transparentes y negras, compuestas principalmente por materiales como polipropileno, polietileno y poliéster.
Además, el estudio alerta de que incluso las fibras de origen natural, como la celulosa regenerada, pueden actuar como vehículos de sustancias tóxicas, lo que incrementa el riesgo tanto para los ecosistemas como para la salud humana.
Falta de estándares dificulta medir el problema
Uno de los principales obstáculos detectados por los investigadores es la falta de homogeneidad en los métodos de análisis. Las diferencias en los protocolos científicos dificultan comparar resultados y evaluar con precisión el alcance real del problema.
Ante esta situación, el equipo propone establecer criterios comunes que permitan mejorar la calidad de los datos y reforzar los programas de seguimiento ambiental.

