La Deputación firma con los tres concellos nueve proyectos estratégicos con fondos europeos para impulsar movilidad, espacios públicos y equipamientos
El Val Miñor da un paso clave hacia su transformación urbana con la firma de los convenios entre la Deputación de Pontevedra y los concellos de Baiona, Nigrán y Gondomar para ejecutar nueve proyectos valorados en 7,2 millones de euros, financiados en gran parte con fondos europeos.
El presidente provincial, Luis López, destacó que este proyecto conjunto supone “un triunfo colectivo” y un ejemplo de cooperación institucional para mejorar la calidad de vida en la comarca.
La “ciudad de los 15 minutos” como modelo
El plan se enmarca en el concepto de “ciudad de los 15 minutos”, apostando por una mayor integración territorial y la mejora de servicios y espacios públicos en los tres municipios.
El proyecto logró 4,4 millones de euros de financiación europea, al ser la propuesta mejor valorada de Galicia dentro del programa, lo que refuerza su carácter estratégico.
Actuaciones en movilidad, espacios naturales y cultura
En Baiona se impulsarán iniciativas como una senda ciclista hasta A Ramallosa, la regeneración de espacios como el parque da Palma o la mejora del control del tráfico en el casco histórico.
Por su parte, Nigrán desarrollará una senda ciclopeatonal, nuevas rutas ciclistas y un equipamiento cultural en A Ramallosa, mientras que Gondomar centrará sus actuaciones en la rehabilitación del mercado municipal y la recuperación de la Casa Peralba y su entorno.
Financiación compartida entre administraciones
El proyecto se financiará con fondos europeos y aportaciones de la Deputación y los concellos. La institución provincial asumirá un 20% del coste total, mientras que los municipios completarán el resto con recursos propios.
Los alcaldes destacaron la importancia de esta colaboración para sacar adelante iniciativas que, de forma individual, resultarían inviables.
Un impulso conjunto para toda la comarca
Desde las administraciones implicadas subrayan que este plan supone un salto cualitativo en la cooperación supramunicipal, permitiendo abordar proyectos de gran escala y con impacto directo en la vida diaria de la ciudadanía.
Con esta iniciativa, el Val Miñor se posiciona como un referente en planificación urbana integrada y en la captación de fondos europeos para el desarrollo local.

