El nuevo juego de Ubisoft ya está aquí, nada más y nada menos que la onceava entrega de la emblemática saga de Assassin’s Creed; Assassins Creed Valhalla. Como ya sabrán los fans de la saga, cada nueva entrega suele hacer un lavado de cara para dar vida a nuevos personajes en distintos lugares y periodos históricos, salvo por marcadas excepciones.

En este caso, viajaremos al año 873 después de Cristo y nos uniremos a Eivor (al igual que en la anterior entrega, Odyssey, podrá ser un hombre o una mujer dependiendo del jugador), un guerrero cuyo clan ha abandonado su tierra ancestral en Noruega para instalarse en las costas de los reino de Wessex, en el Reino Unido moderno.
Allí nuestro protagonista deberá esforzarse para no sólo adaptarse a su nuevo hogar, también para defender su derecho a vivir en el mismo. Para ello deberá mejorar sus habilidades y reforzar el asentamiento de su clan para enfrentarse a los británicos nativos que se opondrán a la colonización. A lo largo de su épica saga, nuestro héroe forjará amistades y fieras rivalidades con personajes históricos de la época, como Ivar y Ubba, hijos del legendario Ragnar Lothbrook, o Alfredo el Grande, rey de Wessex.
Hablando de sagas, es así como la historia estará dividida. En lugar de tener una narrativa más lineal como pasadas entregas, el jugador deberá aventurarse y avanzar por distintas tramas separadas, dándole a Eivor el aire de un héroe mitológico que realiza múltiples hazañas a lo largo de su vida.
Otro dato a destacar es el retorno de la Hermandad de los Asesinos a la saga, que estuvo desaparecida en Odyssey, devolviendo la saga a sus orígenes. Eivor entablará relación con estos enigmáticos agentes, e incluso obtendrá su propia hoja oculta, pero no deseo desvelar nada más allá de lo necesario en lo que a trama se refiere.
A nivel de jugabilidad, nos encontraremos por tercera vez consecutiva con elementos muy marcados del RPG, con varios niveles, distintas armas, equipo y un árbol de habilidades. Una vez más, nuestro protagonista dispondrá de su propia embarcación, esta vez será un «drakkar» vikingo con el que asaltar las costas de Wessex, Mercia o Northumbria. Al igual que en Odyssey, reclutar buenos tripulantes será crucial.

El combate y sus mecánicas no han cambiado mucho, sigue teniendo el enfoque cinematográfico, pero se notan las mejoras entre la última entrega y la actual. Ubisoft es conocido por su aplicación del dicho «Si no está roto, no lo arregles», y su ejecución hasta la fecha a un nivel técnico ha sido óptima. Además, algunos bugs siempre son divertidos. No hay mucho más que os pueda contar sobre el juego sin tirar de la manta, así que les recomiendo que preparen sus barcos y muestren sus respetos al poderoso Odín antes de zarpar ustedes mismos con Eivor y vivir sus aventuras.

