Los relatos que se truncan en A Garrida

Plano del borrador del PXOM. En amarillo, polígono industrial proyectado en A Garrida.

El borrador del Plan General prevé un gran polígono industrial en esta zona de Valladares

Los vecinos lamentan la falta de información del Concello y denuncian que afecta a 50 viviendas, cientos de parcelas, el Colegio Andersen y el campo de fútbol de la parroquia

Hoy constituyen una Plataforma de Afectados polo Polígono Garrida – Pasaxe – AGAPA

A Garrida es uno de esos pedacitos de tierra tan gallegos que componen la parroquia de Valladares. Un espacio que alterna el verde y amarillo del rural con fincas y proyectos familiares. Bien ubicado, en la parte alta de Valladares, A Garrida tiene fácil acceso desde Vigo y O Porriño, y a vuelo de pájaro podría perderse entre las naves del polígono industrial de A Pasaxe.

Un escenario atractivo para el mundo empresarial, que ha empujado al Concello de Vigo a planificar allí uno de los grandes parques industriales que contempla el borrador del nuevo Plan General. La actuación, de la mano de Zona Franca, prevé comerse unos 400.000 metros cuadrados de terreno. Hasta aquí, todo suena bien y razonable.

Pero por el camino quedan historias humanos, de vigueses que se enteraron “de un día para otro”. Cientos de fincas, como la de Sandra Alonso; medio centenar de casas, como la de Eduardo; un trozo del Colegio Andersen o el campo de fútol de Valladares. Demasiados relatos truncados. Tantos, que se ha constituido una Plataforma de Afectados polo Polígono Garrida – Pasaxe, que esta mañana se presenta al público y elige junta directiva.

Mientras tanto, han creado uno de esos grupos de Facebook de los que crecen casi sin querer. En unos días, más de 700 miembros. Gente que quiere saber y ser oída. Como Sandra Alonso. “Tenemos un terreno de 2.000 metros cuadrados, mil nuestros y mil de primo, al lado del campo de fútbol, y se lo llevan por delante”, relata, al tiempo que se suma su madre a la conversación: “Tendrán que marcharse para Gondomar. La esperanza era que pasase a ser residencial… Es una pena. Se me cae el alma. Todo se lo lleva el polígono”.

Una parcela que se extiende, a un lado, hacia la carretera del Alba, y por el otro hasta la Sobreira. En el medio, la rotonda de A Pasaxe, conexión natural, o no, hacia ese mismo polígono industrial. La mancha amarilla se alarga amenazando más historias personales.

Vigo necesita suelo industrial

Como la de Eduardo, que antes de nada aclara que “Vigo necesita suelo industrial”. “Nos oponemos a malgastar el dinero, porque esto, y nos lo reconocen los propios empresarios, no va a ser barato. Tienen que expropiar unos 200.000 metros cuadrados, y de media, entre parcelas y casas, el coste puede ser de 200.000 euros parcela. La cifra es astronómica, y al final repercutirá en el precio del propio suelo”, argumenta.

Y lo hace, también lo reconoce, desde la rabia que da su propia historia, que se multiplica por la falta de información municipal. “Nos vemos sin un proyecto de futuro, nos lo truncan, y no ha habido ningún aviso previo”, denuncia, al tiempo que relata que, cuando han accedido al borrador del nuevo PXOM, han descubierto que había tres opciones: “Han escogido la más lesiva”.   

Una opción que se lleva por delante su proyecto vital, ese que con tanto esfuerzo levantó. Porque Eduardo, trabajador del naval, dejó atrás su casa en la anterior crisis económica. Una década de esfuerzo alejado de los suyos, en la que sus dos hijos transitaron de la infancia a la madurez. Miles de detalles añorados que compensaban el pagar una hipoteca: “Estaba en Madagascar, y hablábamos por Skype, y la pequeña, que tenía dos años, lloraba sin parar porque no entendía por qué no estaba en casa. No podíamos continuar la conversación…”.

Hay más historias edificadas sobre el paso de los años, sostenidas por los entresijos familiares, alimentadas por la voluntad de vivir y de crecer. Todas, ahora, amenazadas. “Dicen que Zona Franca paga bien, pero esto no hay dinero que lo pague”, sentencia Eduardo. Y quién le puede negar una evidencia.