LOS BESOS

Salvador es un profesor de instituto, soltero y sin familia, de 58 años, al que prejubilan por un problema mental. Los médicos le recomiendan que vaya a descansar a algún lugar tranquilo, por lo que su sindicato le ofrece una cabaña en la sierra. Allí conoce a la dependienta de la tienda donde compra los alimentos, Montserrat, una mujer de 45 años, apasionada y valiente, de la que se enamora. El libro narra esta relación entre los dos, desde el punto de vista de Salvador, que narra en primera persona.

Autor: Manuel VILAS – Editorial: PLANETA. Barcelona, 2021– Páginas: 448 – Género: Costumbrista – Público: Adultos


En los últimos años, el aragonés Manuel Vilas (Barbastro, 1962) ha pasado de ser un desconocido profesor de secundaria de instituto a una de las grandes voces del panorama literario español. Su reconocimiento para el gran público se produjo en 2018, cuando publicó Ordesa, una suerte de recuerdo de su infancia, que fue la de cualquier niño nacido en España en los 60. Previamente había publicado su obra lírica (varios libros de poemas), y se había hecho un hueco como columnista en diferentes periódicos de tirada nacional.

Su éxito actual es este libro que reseño ahora, Los besos, que además es su primera novela de ficción. En ella, en mi opinión, manifiesta en primer lugar que es un poeta. El tono general de la obra es muy hermoso, muy lírico. No deja de ser una historia de amor de una actualidad tremenda, y narrando circunstancias muy cotidianas, con las que es muy fácil empatizar.

Salvador lleva años con una vida muy plana: vive en Madrid, es profesor de instituto, está soltero, y nunca ha hecho nada especial. Salvo que, últimamente, le han hecho ver en su trabajo que está perdiendo facultades (su memoria ya no es la que era), por lo que le sugieren que se tome un tiempo de relajo. Su sindicato le asigna una cabaña en el monte donde puede pasar una temporada… Y de camino a su nueva residencia temporal, escucha el anuncio del confinamiento por la COVID. Tendrá que quedarse más tiempo del planeado. En el pueblo conoce a Montserrat, la encargada de la tienda del pueblo, una mujer de rompe y rasga, ya bien entrada en los cuarenta años, y entre ellos comienza una historia de amor.

El libro se presenta como un equilibrio perfecto de erotismo y ternura. Creo que es una visión muy simple para la historia. El libro es una profunda reflexión sobre el amor de pareja, el amor entre hombre y mujer. El autor plantea grandes preguntas sobre esta materia, siempre con el suave lenguaje del poeta, pero con la profundidad de quien ha pasado por diferentes situaciones. No olvidemos que el autor está divorciado de su primera mujer, y ha declarado que parte de su catarsis de este hecho (que considera negativo, como es lógico) fue la redacción de sus dos novelas Ordesa y Alegría.

Uno de esos interrogantes, muy actual, es el lugar donde se sitúa el sexo en una relación. En su historia de amor hay sexo, claro. Descrito de forma lírica, bucólica, muy hermosa, pero descrito de forma explícita. En todo caso, no tanto como para que se le considere, como se ha dicho, un libro erótico. Pero plantea el autor sus dudas de que cualquier relación deba conducir al sexo, o que el sexo deba ser parte necesaria de la misma. Al protagonista le parece que el sexo es mucho más que una relación física, que tiene que tener más significado; no es un modo de relacionarse, una forma de expresión del cuerpo, sino algo mucho más profundo, que supone entrega, que llega mucho más lejos. Es una pena que Vilas no vaya más allá en esa reflexión, ni nos dé una solución. Pero al menos nos hace pensar, creo.