Tres de los implicados son condenados a dos años de prisión y evitarán la cárcel después de alcanzar un acuerdo con la Fiscalía, que pedía inicialmente para ellos penas de hasta 15 años, mientras que los otros dos abonarán multas de 180 y 240 euros
Los cinco acusados de trata de mujeres nigerianas para explotación sexual, que eran juzgados hoy en Vigo, han eludido la prisión tras una vista de conformidad en la que han aceptado, tres de ellos, penas de dos años de prisión, y otros dos, sanciones de 180 y 240 euros. Los condenados a dos años de prisión evitarán la cárcel después de alcanzar un acuerdo con la Fiscalía, que pedía inicialmente para ellos penas de hasta 15 años.
Dos de los procesados que aceptaron dos años de cárcel han reconocido la comisión de los delitos de que se les achacaban, siendo condenados por delitos de inmigración clandestina realizados con ánimo de lucro en concurso ideal-medial con delitos de trata de seres humanos con fines de explotación sexual y servidumbre perpetrado con abuso de vulnerabilidad e intimidación a cuatro de los acusados, además de delitos de falsedad documental.
Un tercer acusado ha aceptado una pena de dos años de cárcel por un delito de inmigración clandestina realizado con ánimo de lucro en concurso ideal-medial con delito de trata de seres humanos con fines de explotación sexual y servidumbre perpetrado con abuso de vulnerabilidad.
Los otros dos acusados han aceptado sanciones de 180 y 240 euros como cómplice, uno, de un delito de inmigración clandestina perpetrado con ánimo de lucro y autor, otro, de un delito de inmigración clandestina.
Los hechos juzgados se remontan al año 2012 cuando, como exponía el escrito de acusación, a raíz de un control sobre población extranjera en la zona de O Berbés se identifica a mujeres nigerianas con indicios de ser posibles víctimas de trata de seres humanos.
A raíz de dicho control, la investigación muestra que dos de los procesados, un hombre y una mujer que eran pareja, habían acordado con otro acusado un pago de 6.000 euros a cambio del traslado a España de una nigeriana que había sido intimidada con el pacto de la ceremonia de vudú. De este modo, la víctima permanecería bajo el control de los dos primeros y ejercería la prostitución hasta el abono total de la deuda fijada si no quería sufrir las consecuencias derivadas del incumplimiento del pacto de vudú.
Ante el retraso en el traslado, previsto para el año 2013, se rompe el pacto y la pareja escoge a otro intermediario en Nigeria para facilitar el viaje a España de la mujer. La víctima fue recogida en Barcelona por uno de los miembros de la pareja, que la trasladó a una vivienda en Manlleu, donde fue rescatada por la Brigada Central de Extranjería al día siguiente de su llegada.
Asimismo, en junio del mismo año, otra procesada captó en su ciudad natal de Nigeria a otra mujer a la que ofreció viajar a España para ejercer la prostitución hasta abonarle una deuda que fijó en 5.000 euros. También se aseguró de que se realizase el rito vudú a la víctima para garantizarse el pago del importe. Esta segunda víctima tampoco llegó a ejercer la prostitución al ser descubierta por la Unidad Contra Redes de Inmigración y Falsedades Documentales de la Policía Nacional.

