Por José María Sendra.
15 días más, 15 fracasos. Somos Vigo, somos el Celta, no todo podían ser alabanzas y recuerdos de grandes futbolistas vestidos de Celeste dando grandes tardes.
Hay otros que han generado expectativas, han costado mucho dinero o simplemente nos han hecho reír durante su paso por casa Celta. Los hay que han sido un desastre toda su carrera, los hay que sólo lo fueron aquí y los hay que no tienen remedio. Iremos descubriendo cada día uno, como descubrimos durante éste confinamiento una comida más entre la merienda y la cena. En este repaso sólo están los que han jugado en primera división y en la época moderna.

Andrew Hjulsager – Algo huele a intrascendente en Dinamarca
- Temporadas : 2000/2001 a 2002/2003
- Partidos: 34 en Liga, 8 en Copa del Rey, 6 en copa de la UEFA, 6 en Intertoto
- Goles: 2
- Coste: 4.800.000 €
Se Marchó Mazinho con sus rodillas en la maleta de camino a Elche en la temporada 2000 y la directiva celeste trajo a un subcampeón del mundo en Francia 98, también Brasileño, también con experiencia internacional, venía Dorival Guidoni Junior calificado como un excelente pasador, venía como sustituto de Iomar y se convirtió en su producto de marca blanca, por favor sin tomar esta afirmación por un tema racial.
Intrascendente siempre, con una capacidad pasmosa para desaparecer y tener una nula incidencia en los partidos, jugó menos de lo que su valor de mercado hacía presumir en su primera temporada, menos todavía en la segunda y acabó saliendo hacia el Middlesbrough en la tercera.
La sobriedad de Giovanella, la locura de Vagner y hasta la “voluntad”? Del pulpo Jayo lo fueron condenando poco a poco al ostracismo. No se atisbó capacidad de reacción en el brasileño que pareció pasar por Vigo como si nada le importase, sin aprovechar las muchas oportunidades que el azar y Fernández le ofrecieron.
No ayudaron sus problemas físicos, constantes también, en su adaptación que no pareció llegar nunca, como el último de los sirvientes de la parábola de los talentos, Doriva llegó, fichó, cobró y se marchó dejando en caja poco menos de lo que había costado.
No tuvo momento de zozobra, no tuvo momento de Gloria, una afección cardíaca lo apartó ya con 35 años en el año 2008 de la práctica del fútbol. Irónicamente fue ese órgano lo que le hizo abandonar, cuando lo que representa ese órgano en la practica deportiva es lo que le hizo olvidable en su paso por el Celta.

