Por José María Sendra.
15 días más, 15 fracasos. Somos Vigo, somos el Celta, no todo podían ser alabanzas y recuerdos de grandes futbolistas vestidos de Celeste dando grandes tardes.
Hay otros que han generado expectativas, han costado mucho dinero o simplemente nos han hecho reír durante su paso por casa Celta. Los hay que han sido un desastre toda su carrera, los hay que sólo lo fueron aquí y los hay que no tienen remedio. Iremos descubriendo cada día uno, como descubrimos durante éste confinamiento una comida más entre la merienda y la cena. En este repaso sólo están los que han jugado en primera división y en la época moderna.

Dan Eggen – El vikingo lento
- Temporadas : 1997/98 a 1998/99
- Partidos: 39 en liga 3 en copa del rey 3 en copa de la Uefa
- Goles: 2
- Coste: 800,000 €
No teman, no es el peor central de esta lista. Dan Eggen, el noruego que vino a apuntalar junto a Djorovic la zaga celeste. Por desgracia no fue él el que se marchó al Deportivo. A Eggen me lo encontré en la mítica plaza de Camelias con una camisa hawaiana y pantalones cortos y chancletas en pleno Octubre. Apasionado del Rock, ahora incluso compagina su trabajo como entrenador con el de mánager de una banda noruega llamada “el caco”.
Una altura de 192 centímetros de noruego desgarbado, con melena ensortijada y frío, frío como un invierno en Oslo. Parte de su fracaso es la falta absoluta de conexión con la grada, en una plantilla con Patxi Salinas, los rusos, o Gudelj, la falta de carisma de Eggen se hacía más patente.
Y era muy lento, lentísimo, un equipo como aquel necesitaba centrales rápidos y de gran colocación, los riesgos que el talento se tomaba arriba había que taparlos con velocidad y contundencia, y no eran los fuertes de Eggen. Sus salidas a banda eran un poema, con un trote desesperante que luego descubrimos era su velocidad máxima.
Hay imágenes en mi retina de sprints con el maldito “Turu” Flores que son un poema. Una carrera de caracoles y tortugas en las que el rockero danés salía perdiendo siempre.
Salió gratis al Deportivo Alavés, y jugó una final de la UEFA, manda narices. Hizo carrera en Vitoria, en una defensa más resguardada no sufría tanto como lo hacía en Vigo, quizás en Vitoria supieron darse cuenta de como aprovecharlo mejor.
Leí hace poco una entrevista en la que decía Eggen que prefería visitar Vigo a Vitoria, seguramente en el frío polar de la capital vasca es más complicado llevar camisas hawaianas en octubre. Demasiado lento para aquel equipo, demasiado encorsetado para aquel juego, desesperadamente tranquilo para nuestros corazones latinos.
