Galicia mantiene abierta una línea de ayuda frente a la soledad no deseada que ya atendió cerca de 8.000 llamadas

Una profesional atiende una llamada telefónica, principal vía de contacto de la Central de Atención a la Soledad no Deseada de la Xunta.

La central impulsada por la Xunta y atendida por profesionales de Cruz Roja ofrece escucha, orientación e información y recuerda que la soledad puede afectar a cualquier persona, independientemente de su edad

La soledad no tiene una edad concreta. No afecta únicamente a personas mayores ni siempre se reconoce desde fuera. Puede aparecer en cualquier hogar y en cualquier momento de la vida: después de una pérdida, al cambiar de ciudad, cuando se debilitan las relaciones personales o, simplemente, cuando alguien siente que no tiene con quién hablar.

Para responder a esas situaciones, Galicia cuenta con la Central de Atención a la Soledad no Deseada, un servicio impulsado por la Xunta en colaboración con Cruz Roja que continúa atendiendo cada día a quienes necesitan ser escuchados, recibir orientación o conocer los recursos que tienen a su alcance.

Su primer año de funcionamiento dejó un dato que permite dimensionar esa necesidad: la central recibió cerca de 8.000 llamadas, una media de más de una veintena cada día.

Profesionales al otro lado del teléfono

Detrás de cada llamada hay una persona y unas circunstancias diferentes. Y al otro lado del teléfono hay un equipo profesional especializado de Cruz Roja, preparado para escuchar, orientar e informar en función de cada situación.

La central ofrece así un espacio de atención para aquellas personas que atraviesan momentos de soledad no deseada, pero también para quienes buscan información o necesitan conocer qué alternativas y recursos existen.

Porque sentirse solo no es necesariamente lo mismo que vivir solo. Una persona puede tener familia, compañeros de trabajo o gente a su alrededor y, aun así, experimentar aislamiento o falta de relaciones significativas.

La soledad no es solo cosa de mayores

Romper esa asociación es precisamente una de las claves para detectar el problema. Aunque la soledad no deseada puede tener una especial incidencia en determinados colectivos vulnerables, no entiende de edades.

Puede afectar a una persona mayor, pero también a alguien joven que estudia o trabaja lejos de su entorno, a quien atraviesa una separación, a una persona que ha sufrido una pérdida o a quien ha ido viendo cómo se reducía progresivamente su círculo social.

Por eso, además de mantener la atención de la central, la estrategia desarrollada en Galicia incide en la prevención y la detección temprana, reforzando la formación y la colaboración con agentes sociales que pueden identificar situaciones de aislamiento y facilitar el acceso a los recursos disponibles.

Una llamada cuando se necesita

La continuidad de la central permite mantener abierta esa puerta de entrada. No hace falta esperar a que la situación se agrave para pedir ayuda o simplemente buscar orientación.

Las cerca de 8.000 llamadas recibidas durante su primer año muestran que detrás de la soledad existen miles de historias y circunstancias diferentes.

El servicio sigue funcionando. Y cada día, detrás del teléfono, hay profesionales preparados para escuchar, orientar e informar a quien lo necesite.