LE DEDICO MI SILENCIO

En la Lima de los años 80, estando el grupo terrorista Sendero Luminoso aún muy activo en el país, Toño Azpilcueta es un activo estudioso de la música criolla. En una ocasión es invitado a escuchar a un nuevo fenómeno de la guitarra, el ayacuchano Lalo Molfino. Para Toño habrá un antes y un después: considera a Molfino el mejor guitarrista que haya escuchado nunca. Transcurrido un cierto tiempo intenta contactar con el músico, para descubrir con gran pesar que el joven había fallecido poco tiempo antes. Devastado, Toño decide escribir un libro en homenaje a Lalo Molfino, a la par que defiende la tesis de que la música criolla será la que reúna a todo el país y acabe con las prejuicios y barreras raciales y económicas entre los peruanos.

Autor: Mario VARGAS LLOSA – Editorial: ALFAGUARA. Madrid, 2023 – Páginas: 312 – Género: Costumbrista – Público: General


Cada vez que el premio Nobel peruano Mario Vargas Llosa (Arequipa, Perú, 1936) publica una nueva novela, ésta se convierte en un éxito de ventas. Y es normal, porque es un escritor de prestigio y muy conocido por el público en general (y por las mujeres en particular). Ahora, a sus ochenta y siete años, acaba de publicar este nuevo libro, en el que además anuncia que el siguiente será el último que publique: un ensayo sobre Sartre, que fue su maestro de joven.

Aprovecha Vargas Llosa, en esta novela, para hablarnos con ilusión y entusiasmo de su Perú natal. Sobre todo, de algunos aspectos de su cultura y folclore. En concreto, de la música criolla, de los valses, marineras, polkas y huainos peruanos, tonadas propias de la tierra, que han superado los límites fronterizos del Perú y son escuchadas por medio mundo. Y así es: uno de los personajes del libro es Chabuca Granda, la autora de canciones como La flor de la canelaFina estampa o El puente de los suspiros. Música de la llamada “de ayer, de hoy y de siempre”. Yo me he emocionado a ratos leyendo esas historias, la verdad.

El libro es parte novela, parte breve ensayo. En capítulos alternos, el autor tiene la intención de mostrarnos cómo nace la música criolla, cuál es el punto de unión desde el descubrimiento de América, la música que vino de España y de África con los esclavos, y la evolución hasta la actualidad. Pero para que no resulte muy pesado, le da ese poco de azúcar a la píldora, con la historia de ese personaje extraño que resulta ser Toño Azpilcueta, un hijo de italiano y nieto de vasco que desde muy joven se siente atraído por el folclore peruano y lo estudia con intención de ocupar una cátedra que luego queda vacante. Sobrevive mal que bien con unas pocas clases en un colegio, y algunos artículos sobre música en revistas especializadas. Hasta que en una noche especial escucha a Lalo Molfino, un extraño personaje llegado de Ayacucho, que toca la guitarra como nadie. Y Toño se deja llevar por el entusiasmo que le provoca ese desconocido guitarrista.

Desconozco qué nos quiere contar en el libro Vargas Llosa. Sé que tiene una prosa cautivadora y que el libro, de un tamaño medio, se lee con facilidad, a ratos hasta con entusiasmo, aunque a veces no sabes de qué habla; o yo no lo sé, y quizá los peruanos sí. En todo caso, quiere mostrar las raíces del Perú, la unidad de su pueblo alrededor de características muy propias de su manera de relacionarse. La huachafería, o ese ser cursi en las relaciones románticas y en general con las otras personas, el piropo quizá, la delicadeza rayana en la cursilería… Vargas Llosa hace propio de los peruanos esa característica, y Toño Azpilcueta quiere basar la unidad de la patria en esa unidad cultural en torno a la música y a esa cursilería propia. Desde luego que será muy contestado por el común de las personas, pero el autor ahí lo deja. Claramente ve su Perú muy dividido por todo lo que ha sufrido (quizá por eso sitúa su libro cuando Sendero Luminoso rompía su patria), y busca un punto de unión. No sé si lo encuentra. Pero lo intenta.