LAS CRÓNICAS DE VULCANIA

Nobuk, aprendiz de escriba, entra en casa de su recientemente fallecido maestro. Allí comprueba que el último trabajo de éste fue la redacción de una crónica histórica de su reino. El libro es el contenido de esa crónica, donde se narra la historia de Madox, un joven de una aldea remota de Vulcania que resulta ser el que las profecías conocían como Hijo del Dragón, que deberá enfrentarse a las fuerzas del mal que acechan su patria, Vulcania.

Autor: Eduardo AGUIAR – Editorial: CALIGRAMA. Barcelona, 2019. –  Páginas: 632  – Género: Literatura, fantasía, aventuras. Público: General


El autor de esta novela es paisano nuestro, y trabajador en la planta de Citröen de la ciudad. Eduardo Aguiar (Vigo, 1974), es fruto de una educación donde han estado siempre muy presentes los libros y los cómics, que le ha regalado una imaginación desbordante y tremendamente precisa, de la que da fe auténtica este libro.

Es una novela de fantasía, ambientada en época antediluviana (aunque describe una sociedad similar a la medieval, sin duda para facilitar al lector un ambiente reconocible). Vulcania es un reino de Pangea, gobernada por un monarca justo, pero contra el que luchan distintas fuerzas del mal. Por suerte, una antigua profecía informa que aparecerá un paladín, el Hijo del Dragón, que será el que pueda contra los enemigos de su patria.

Estamos ante una estupenda novela de aventuras… diría que a la más antigua usanza. Me recordó muchísimo a las novelas que leímos de jóvenes los que hicimos la EGB, y nuestros predecesores: esas novelas de Verne, de Salgari, de Stevenson… Aquella colección de las Joyas Literarias Juveniles. No en vano el autor, en la dedicatoria del libro, cita expresamente como referentes a Stan Lee – el creador de Marvel – y a nuestro españolísimo Víctor Mora, el creador del Jabato y el Capitán Trueno, entre otros. La novela que nos regala Aguiar se puede enlazar con facilidad con esas aventuras de nuestra juventud.

En la novela interviene el mundo de la magia, blanca y negra; hay druidas, elfos, magos, trolls… El autor utiliza seres de las mitologías nórdicas, que ahora a todos nos resultan conocidas, por lo que no se necesitan conocimientos especiales. De hecho, la propia novela describe perfectamente cada aspecto de su realidad con total pulcritud y detalle. Tanto que, de hecho, a veces eso se convierte en un lastre para el lector.

Decía que la novela está escrita a la antigua usanza… y lo aprecio especialmente en el ritmo de la misma, al que no está acostumbrado el lector moderno. Eduardo Aguiar va describiendo con detalle cada paso en el camino, cada pelea, cada acción… cada cara de cada personaje, como en una película que podemos ver a cámara lenta… Y he disfrutado de cada minuto de lectura, pero entiendo que para el público joven, para quien todo debe ser ahora y ya, la novela puede hacerse pesada Los personajes están bien definidos. Es imposible llevarse mal con el héroe, Madox, un inocente muchacho de aldea – imprescindible y muy divertido el pasaje en la posada, a su llegada a la ciudad – ante un reto que le viene muy grande. Y también es muy atractivo el atisbo de los que en novelas próximas tendrán seguro más protagonismo, como el rey o la princesa. Sé que el autor está preparando un segundo tomo… Y espero que lo publiquen.