La veda del pulpo en Galicia tendrá lugar en mayo y junio este año y se analizan medidas complementarias para 2025

La veda es una de las medidas técnicas que comprende el plan del pulpo, con el fin de ajustar la gestión pesquera al ciclo de vida de la especie y así proteger su reproducción y contribuir a una explotación más sostenible

Consellería do Mar y sector están trabajando en un nuevo plan para el próximo ejercicio que pretende ampliar la veda, dotándola de apoyo económico, extremar el control y contar con más y mejores datos de la situación de la especie para optimizar su gestión  

La veda del pulpo en Galicia tendrá lugar este año durante dos meses, en concreto mayo y junio, tal y como se trasladó al sector en la última reunión de la comisión de seguimiento del plan experimental para la gestión de este octópodo y la falta de que se apruebe y se publique en el Diario Oficial de Galicia (DOG) la resolución para esta campaña 2024-2025.

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El período de veda significa que queda expresamente prohibida la captura de esta especie, por medio de cualquier arte, en aguas en las que Galicia tiene competencias en marisqueo, ya sean interiores o exteriores. Por lo tanto, las embarcaciones dedicadas a la captura de este cefalópodo con nasas deberán retirarlas de su cala y llevarlas a puerto. El tiempo de veda es también aplicable a la pesca marítima de recreo y a las capturas con cualquier otra arte distinto de la nasa para pulpo.

En el plan consensuado con el sector para la campaña que se abrirá la finales del mes de junio al terminar la veda no varían ni los kilos marcados como captura máxima ni las y especies acompañantes que se pueden capturar, como también permanecerán igual los horarios, tal y como se recogerá en el DOG. En cuanto a los desembarques se está trabajando en la mejorar la adecuación de las autorizaciones en varios puertos para que no haya problemas en el día a día. 

En el último encuentro de la comisión de seguimiento también tomó en consideración estudiar una condición específica para la flota con puerto base en Malpica, pues tiene unas circunstancias especiales derivadas de la cercanía a unos de los límites zonales del plan, lo que provoca rigideces en la gestión de la actividad y en la práctica diaria de la flota, motivo por el cual se revisará esta situación para dotarla de mayor flexibilidad.

En el encuentro se trabajó ya también, junto con los profesionales del mar, en un plan más completo para la campaña 2025-2026 que podrá llevar consigo cuatro meses de parada, dos de los cuales se prevén subvencionar como paro biológico.

Dada la previsión de incremento de los meses de inactividad el objetivo de este departamento de la Consellería do Mar es empezar de inmediato en la definición del plan para la campaña de 2025-2026 con el fin de que se pueda poner en marcha y permita a la flota ir adecuando su actividad anual a la parada. Para definir las fechas específicas del paro se analizará cuál es la mejor época para realizarla en función del deshueve de la especie y también de los alevines.

De cara a el año que ven desde la Dirección Xeral de Pesca, Acuicultura e Innovación Tecnológica también se está trabajando con la Unidad Técnica de Pesca de bajura (UTPB) con el fin de mejorar el seguimiento y tratar de obtener más datos y con mayor precisión con el fin de poder realizar una mejor gestión del recurso.

También se están sentando las bases de un plan de control y de seguimiento de la actividad que llevan a cabo a Subdirección General de Guardacostas en colaboración con los guardapescas de las cofradías de pescadores y los servicios contratados al efecto para que sea más exigente y permita reducir a mínimos las posibles desviaciones sobre la norma.

Medidas en favor del sector

A finales del año 2023 se modificó la Orden de 27 de julio de 2012 por la que se regulan los tamaños mínimos de diversos productos pesqueros en Galicia, propiciando que el peso mínimo de un kilo para el pulpo pasara a tener una margen de tolerancia de 50 gramos una vez se realice y registre la pesada en el momento del desembarque.

Se cumplía así con una demanda de las organizaciones del sector de la pesca, que advertían de que durante las fases de la cadena de producción y distribución experimenta una merma en su peso alcanzando valores inferiores al tamaño regulamentario. Un informe con la comprobación de los registros de pesadas en distintos intervalos de tiempo constató que la merma se debía a la pérdida de agua.