Eagle se centra en abordar la problemática de las operaciones de mantenimiento en los parques instalados en el mar, teniendo en cuenta que se trata de un modelo de generación de energía que va en aumento y en el que Galicia tiene «gran potencial»
Un equipo liderado por la Universidad de Vigo y con participación de la Universidad de A Coruña y del Centro Avanzado en el Tecnologías Aeroespaciales Catec trabaja desde el pasado mes de noviembre en el proyecto Eagle, de digitalización del espacio aéreo y marino, para el despliegue de drones aplicados al mantenimiento de parques eólicos ‘offshore’.
La iniciativa, financiada por el Programa de Transición Ecológica y Digital del Ministerio de Ciencia e Innovación y que se desarrollará hasta noviembre de 2024, está coordinada por Higinio González y Elena Martín, con los equipos de la Escuela de Ingeniería Aeronáutica y del Espacio, y del nuevo Instituto de Física y Ciencia Aeroespacial del campus de Ourense. También participan los investigadores Marcos Míguez (UDC) y Antidio Viguria (Catec, de la Fundación Andaluza para el Desarrollo Aeroespacial).
Eagle, explican desde su organización, “se centra en abordar la problemática de las operaciones de mantenimiento en parques eólicos offshore y la posibilidad de utilizar aeronaves no tripuladas”. La producción de energía eólica en estos parques situados en el mar, detallan, “se ha multiplicado exponencialmente en el último lustro y se prevé que se siga incrementando durante los próximos años, para contribuir también a alcanzar los objetivos climáticos y de descarbonización de la producción eléctrica”. En este ámbito, añaden, “Galicia es una comunidad autónoma que presenta gran potencial”.
El Pacto Verde Europeo, comenta el equipo del proyecto, “transformará la UE en una economía competitiva y eficiente en el uso de recursos para detener el cambio climático y la degradación del medio ambiente” y “el cumplimiento de ambiciosos objetivos como la eliminación de las emisiones netas de gases de efecto invernadero para 2050 y el crecimiento económico desvinculado del uso de recursos naturales, requiere, entre otros, aumentar las instalaciones de energía eólica marina de los 12 GW instalados hasta 2020 a 300 GW en 2050”. Para poder lograr este reto, apuntan, “la energía eólica offshore debe continuar mejorando y reduciendo sus elevados costes de operación y mantenimiento, generados principalmente por las condiciones ambientales complejas, y en ocasiones hostiles, del mar”.
Segundo afirman desde lo proyecto Eagle, “el mantenimiento es una de las operaciones más costosas dentro de la explotación de las infraestructuras eólicas offshore y las aeronaves no tripuladas pueden contribuir tanto en la inspección de la infraestructura como en la realización de operaciones de tipo logístico”. El incipiente uso de drones en tareas de inspección y logística, detallan, resulta interesante debido a la rapidez de despliegue, a la seguridad al evitar usar operarios en altura, a la facilidad de digitalización de ciertas acciones y a la accesibilidad para personas de movilidad reducida. No obstante, añaden, presenta también ciertas complejidades que serán abordadas durante lo proyecto, como por ejemplo la dificultad de aterrizaje y despegue autónomo sobre plataformas flotantes y el vuelo en la cercanía o en contacto con una estructura.

