La Universidade de Vigo hace historia en la misión Artemis II: así siguió en directo el viaje más lejano de la humanidad

El equipo de atlanTTic monitorizó durante 10 días la cápsula Orion en una misión récord que recorrió más de 1,1 millones de kilómetros

La misión Artemis II ya forma parte de la historia de la exploración espacial… y también de la ciencia gallega. El Grupo de Investigación de Tecnología Aeroespacial (ATRG) de la Universidade de Vigo ha participado activamente en el seguimiento terrestre de la cápsula Orion, que completó un viaje de más de 1,1 millones de kilómetros antes de amerizar en el océano Pacífico en la madrugada del sábado.

Durante diez días, los cuatro astronautas protagonizaron un hito sin precedentes: se convirtieron en los humanos que más lejos han viajado en el espacio, además de ser los primeros en observar zonas inéditas de la cara oculta de la Luna.

Un “adiós” cargado de emoción desde Vigo

Para el equipo vigués, la misión terminó horas antes del amerizaje. El último contacto con la nave se produjo en la mañana del viernes, en un momento que los investigadores describen como especialmente emotivo.

“Fue nuestro adiós, la última vez que recibimos la señal antes de la reentrada. Un momento de nostalgia, pero también de enorme satisfacción”, explica el director del grupo, Fernando Aguado.

El inicio tampoco se quedó atrás en intensidad. El 1 de abril, de madrugada, el equipo seguía en directo el lanzamiento del cohete SLS cuando captaron por primera vez la señal de la misión. “Fue una celebración increíble”, recuerdan.

Un salto al espacio profundo: cambio de paradigma

La participación de la UVigo se produjo a través de la colaboración con la empresa tecnológica española Integrasys, seleccionada por la NASA. Durante toda la misión, el equipo gallego se encargó del seguimiento de las señales de radio en banda S emitidas por la cápsula Orion, captadas como un auténtico “latido electrónico” desde sus antenas.

Este reto supuso un antes y un después. “Hemos demostrado que estamos preparados para trabajar en el espacio profundo, no solo en órbitas bajas”, subraya Aguado.

Hasta ahora, el grupo centraba su actividad en satélites LEO. Sin embargo, Artemis II les ha permitido operar en condiciones mucho más exigentes, a distancias nunca antes abordadas, lo que abre la puerta a nuevas misiones y a la necesidad de equipamientos más avanzados, como antenas de mayor tamaño.

10 terabytes de datos y jornadas maratonianas

El trabajo no fue sencillo. Las ventanas de comunicación dependían de la posición de la nave respecto a la Luna, lo que obligaba a jornadas nocturnas que comenzaban de madrugada y se prolongaban hasta la tarde.

Pero el mayor desafío fue el volumen de información. El equipo llegó a generar alrededor de 10 terabytes de datos en solo 10 días, tras aplicar sistemas de compresión y automatización que redujeron a la mitad las previsiones iniciales.

“Capturamos señal pura junto con mucho ruido, lo que genera cantidades enormes de información”, explican los investigadores, que todavía siguen procesando y enviando estos datos al equipo de Integrasys.

Un equipo en expansión en pleno boom espacial

La misión llega en un momento clave para el grupo. Tras año y medio de crecimiento, el ATRG supera ya las 25 personas entre investigadores y personal en formación, en un contexto que definen como un auténtico “boom de proyectos espaciales”.

Actualmente, trabajan en iniciativas como la constelación canaria de satélites, sistemas de comunicaciones ópticas o tecnologías de acoplamiento en órbita, una de las claves del futuro de la exploración espacial.

Además, la experiencia ha dejado impresiones que van más allá de la propia misión. La comunicación directa entre naves, sin pasar por la Tierra, sorprendió especialmente al equipo, que ya habla de los primeros pasos hacia una “telefonía espacial”.

Galicia mira al espacio profundo

Con Artemis II ya en el pasado, el objetivo es claro: seguir avanzando. El grupo de la Universidade de Vigo aspira a participar en futuras misiones de espacio profundo, apoyándose en la colaboración interna dentro de atlanTTic y con socios internacionales.

“Trabajar juntos y mantener una mente abierta es lo que nos permitirá seguir creciendo”, señalan. El reto ahora es consolidar a Vigo como un referente en ingeniería aeroespacial y telecomunicaciones, no solo en España, sino también en Europa y en el ámbito global.