En los días festivos de abril los niveles de Dióxido de nitrógeno (NO2) caen hasta el mínimo registrado hasta el momento en la ciudad
El estado de alarma decretado por el Gobierno central el pasado 15 de marzo obligó a todos los españoles a un confinamiento forzoso. Una situación que, pese a todo, es capaz de arrojar algún dato bueno, abriendo nuevos debates a futuro, al menos en lo que a formas de movilidad se refiere. Así, y según los datos que acaba de hacer pública la Consellería de Medio Ambiente, la reducción del tráfico en Vigo ha llevado aparejada una importante mejora en la calidad del aire en el municipio.
En todas las combustiones se registran concentraciones de Dióxido de nitrógeno (NO2), de manera que se produce tanto en el sector industrial como en el doméstico. No obstante, analizando los datos de la estacióin de calidad de Vigo (Estación Lope de Vega) que se encargan del seguimiento de la contaminación causado por el tráfico rodado, la concentración del NO2 proporciona una radiografía de la actividad de la ciudad.
Así, para el período 1-13 de marzo las cifras son las habituales, mientras que entre el 14 y el 28 de marzo, primeras dos semanas del estado de alarma, se observa un importante descenso de un 54%. Durante el endurecimiento de las condiciones del Estado de alarma (entre el 28 de marzo y el 13 de abril) los valores mantienen la bajada. De esta forma, los niveles de NO2 en Vigo, al igual que en el resto de ciudades gallegas, caen al mínimo registrado hasta el momento en los días festivos del mes de abril.
Comparando los datos obtenidos en esta segunda fase del Estado de alarma con la primera quincena de marzo, se observa una reducciones en la concentración de NO2 de un 76% en Vigo.
Un debate a futuro
Si bien la calidad del aire tanto en Vigo como en Galciia no era mala, la limitación de la movilidad, y por tanto la ausencia de tráfico rodado, la ha hecho mejorar. En ese sentido, la conselleira de Medio Ambiente, Ángeles Vázquez, señala que esta situación debe invitar a la sociedad a apostar por una movilidad sostenible, abandonando el uso individual de vehículos y fomentando cada vez más el transporte público.
En esta línea, argumenta, los resultados obtenidos deben ser un impulso y una motivación para tomar medidas a favor de una movilidad más eficiente en las ciudades, para conseguir una reducción de los tráficos y apostar por el fomento del uso de la bicicleta u otros transportes alternativos.

