La política y el Covid-19 han centrado la actividad de las plataformas que hacen campaña contra las fake news en los últimos años

Investigadores de la Facultad de Comunicación estudiaron iniciativas iberoamericanas de verificación

Un libro recoge los resultados de este proyecto, financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación

La proliferación de información falsa, inexacta o engañosa que se difunde a través de redes sociales y aplicaciones de mensajería, llegando a viralizarse en algunos casos, se ha convertido en «una preocupación de primera magnitud para gobiernos e instituciones internacionales», ya que «pone en riesgo la estabilidad de sistemas políticos democráticos» y constituye «una grave amenaza a la credibilidad de los medios de comunicación». De esta manera, los profesores de la Facultad de Comunicación, Mabel Míguez y Alberto Dafonte, coordinadores de un libro que recoge los principales resultados del proyecto de investigación, financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación, Narrativas digitales contra la desinformación, se centran en la problema global representado por la desinformación. Estudio de redes, temáticas y formatos en los fact-checkers iberoamericanos . Desarrollado a lo largo de los últimos cuatro años y centrado en la actividad de las plataformas de verificación de datos o fact-checkers en diez países iberoamericanos, este proyecto del grupo Sepcom permitió comprobar que la política es «el eje fundamental en torno al cual giran los contenidos» producidos por estas verificadores, centrando cerca del 40% de sus publicaciones, como señala Míguez. Al mismo tiempo, explica, la infodemia generada por la covid-19 ha convertido la salud en otro de los temas centrales de estas plataformas en el periodo analizado.

Publicado por Comunicación Social, el libro Narrativas digitales contra la desinformación. Verificación de datos y alfabetización en la sociedad digital  presenta, de forma interactiva, los principales resultados de este proyecto, junto con las aportaciones de expertos de diferentes universidades españolas, Michigan State University y la Universidad Católica de Chile. 

A política como eixe ata a irrupción da covid-19

Tras un primer bloque centrado en un fenómeno que, como explica Dafonte, incluye «toda aquella información falsa, inexacta o engañosa presentada y promovida con la intención de causar un daño público o con ánimo de lucro», la segunda parte del libro recoge los resultados de la análisis de las estrategias de distribución de contenidos de las 17 plataformas en España, Portugal y Latinoamérica, acogidos en la International Fact-Checking Network (IFCN). Este estudio constata que el «volumen de desinformación» que genera «la actividad política del día a día» en los distintos países hace que éste, como apunta Míguez, sea el principal campo de trabajo de estas iniciativas, representando cerca del 40% del contenido. publicado en Facebook e Instagram en 2021. Sin embargo, la pandemia ha convertido la salud en el segundo tema más relevante en estos años, incluso para plataformas hasta entonces «orientadas casi exclusivamente a la verificación de contenidos políticos», con rumores que «circulaban en varios países». , relacionado especialmente con las vacunas».

El libro también profundiza en el uso que hacen los fact-checkers de las diferentes redes sociales, siendo X, el antiguo Twitter, la más utilizada. Llegados a este punto, otro de los problemas detectados fue que, a consecuencia de la covid-19, estas plataformas «han aumentado mucho su actividad en las redes sociales», lo que ha provocado que «sus comunidades de seguidores también aumenten de forma muy significativa». , destaca Míguez Por el contrario, esto no se tradujo en un aumento significativo «de las interacciones que logran con su actividad, que siguen siendo limitadas». En este sentido, otro de los objetivos del proyecto era conocer qué factores podrían contribuir a una mejor difusión de sus contenidos, destacando la influencia que tienen «los cambios en los algoritmos» de las redes sociales a la hora de determinar cuáles pueden «generar más interacciones», como él explica Dafne  

El proyecto también abarcó el estudio del uso de servicios de mensajería como WhatsApp o Telegram, que se han convertido en «una de las principales vías de difusión de desinformación», así como la producción de contenidos audiovisuales para redes sociales. 

Da verificación de datos á alfabetización mediática

La tercera parte del libro aborda diferentes «contextos de desinformación», relacionados con los ámbitos de la salud, el feminismo y el discurso de odio generado contra la comunidad china durante la pandemia, mientras que la última se centra en la importancia de la «alfabetización mediática» de cara a de este problema. Como recuerda Dafonte, el resto de estrategias, como las desmentidas, «son reactivas» y llegan a «mucha menos gente que los rumores», siendo ésta la que permite generar un «espíritu crítico» en los ciudadanos y dotarles de las «herramientas necesarias para afrontar la seguridad al ecosistema de la información». 

La alfabetización mediática fue, de hecho, otro eje de un proyecto que incluyó acciones como el diseño de un recurso educativo abierto , disponible en el repositorio de Procomún, que presenta una serie de videos y unidades didácticas dirigidas a estudiantes de secundaria. Paralelamente, también están previstas nuevas publicaciones fruto de este proyecto, que también incluyó el I Congreso Internacional de Comunicación en la Sociedad Digital. Retos en la era de la desinformación , que el grupo Sepcom impulsó de forma virtual el pasado mes de junio y en el que participaron más de un centenar de ponentes de 14 países.