La mayoría de los ahogamientos de niños en Galicia tienen lugar en piscinas y se deben a la falta de supervisión

La provincia de Pontevedra registra casi la mitad de los casos, y la mayoría de accidentes se producen en menores de 4 años

Entre los años 2006 y 2020, los servicios de emergencias sanitarias atendieron en Galicia 100 episodios de ahogamiento de niños en edad pediátrica, de entre 0 y 14 años, de los que prácticamente la mitad correspondían a menores de cuatro años.

Un 46% de estos incidentes no tuvieron lugar en playas o ríos, sino en instalaciones acuáticas como piscinas particulares y en el 55% de los casos tuvieron como principal causa la falta de supervisión, ya que los menores se encontraban solos en el momento del incidente.

Estos son algunos de los datos que se extraen del estudio realizado por el grupo de investigación Remoss (Rendimiento y Motricidad para el Salvamento y el Socorrismo) de la Universidad de Vigo, junto con la Fundación Pública Urgencias Sanitarias de Galicia-061, publicado en la revista Revista Española de Salud Pública, del Ministerio de Sanidad.

Realizado con la colaboración de investigadores de las universidades de Santiago de Compostela, Oviedo y Barcelona, este artículo presenta los primeros resultados del trabajo que Remoss lleva a cabo para elaborar el primer censo de ahogamientos en Galicia, que abarca desde el incidente acuático, atendido por los socorristas o por testigos, hasta el alta hospitalaria. Insertado en la investigación que la médica de la Fundación Pública Urgencias Sanitarias de Galicia-061 Patricia Sánchez lleva a cabo para su tesis de doctorado, que tiene como objetivo conocer las características de los ahogamientos que tuvieron lugar en Galicia en los últimos 16 años, a partir de los datos recogidos por el 061. “El objetivo es no solo conocer qué pasó, sino también qué ocurrió, cuándo, dónde y por qué, ya que esto ayuda a encontrar medidas preventivas”, destaca el investigador principal del grupo Remoss, Roberto Barcala, que subraya que no existe ningún otro estudio en España de estas características.

Una “epidemia desconocida”

“No hay un registro oficial de ahogamientos en Galicia”, añade Sánchez Lloria, que recuerda que a pesar de que la investigación permitió detectar un centenar los episodios de ahogamiento de menores de hasta 14 años en este período, el 9% con consecuencias mortales, “la realidad tiene que ser mucho mayor”. No en vano, explica, el estudio se sustenta “en el análisis caso por caso” de las asistencias codificadas por los servicios de emergencias sanitarias como “ahogamiento, casi ahogamiento o ahogamiento no mortal”, ya que este es un proceso “por el cual la aspiración de líquido desencadena una hipoxia sistémica” que no tiene porque tener como consecuencia el fallecimiento.

No obstante, como señala la médica e investigadora, quedan fuera del análisis, por falta de datos, aquellos casos “que fueron derivados a la Cruz Roja o Protección Civil” o en los que las víctimas fueron trasladadas en vehículos particulares. “Es una epidemia desconocida y estamos observando que es más epidemia de lo que parecía”, concluye Sánchez.

En ese sentido, los autores y autoras de este artículo recuerdan que el ahogamiento constituye “un importante problema de salud pública en la etapa infantil” y una de las cinco principales causas de muerte de personas de hasta 14 años en más de 40 países.

Se ahogan más niños que niñas

De los 100 casos analizados, el 62% correspondían a niños y chicos, frente al 38% de niñas y chicas, presentando los varón un “mayor riesgo de ahogamiento” en todas las edades analizadas. El 49% de las víctimas tenían asimismo cuatro años o menos y en esta franja de edad más del 65% de los niños y niñas sufrieron este incidente en piscinas, públicas o privadas, y otras instalaciones acuáticas. De hecho, en este grupo el riesgo de ahogarse es mayor “por caídas accidentales que por actividades acuáticas o deportivas”, del que da muestra el hecho de que también se registraran incidentes “en lugares no habilitados para el baño, como barreños, pozos o lavaderos”. En el conjunto de la muestra, las piscinas e instalaciones acuáticas concentraron el 46% de los accidentes, frente al 15% de ríos, lagos y embalses y el 34% de playas marítimas, donde se concentró el mayor número de ahogamiento de jóvenes y chicas de entre 10 y 14 años.

Como recoge el estudio, el 52% de los ahogamiento tuvo lugar entre las tres y las siete de la tarde y en el 55% de los casos la “principal causa fue la falta de supervisión”. De ahí que los investigadores pongan el foco en la importancia de la prevención “como elemento nuclear” para evitar ahogamientos. “Por ejemplo, simplemente que las piscinas se vendan con un cierre perimetral, como sucede en Francia, puede salvar muchas vidas”, apunta Barcala.

Casi la mitad de los casos, en la provincia de Pontevedra

De los 100 incidentes analizados 46 tuvieron lugar en la provincia de Pontevedra, 37 en la de A Coruña, 12 en Lugo y 5 en Ourense, siendo 2005 el año con mayor número de ahogamientos y Cangas do Morrazo el municipio en el que se dieron en mayor medida. En más del 80% de los casos, excluyendo lo de los seis menores que fallecieron en el lugar del incidente, las víctimas fueron trasladadas a un centro hospitalario, en el 47% de los casos, la unidades de cuidados intensivos pediátricas.

No en vano, estos episodios implicaron consecuencias como que cerca del 40% de los afectados y afectadas presentaran un edema pulmonar y que el 34% finalizaran sufriendo neumonía. La investigación pone asimismo de relieve a importancia que tiene en este tipo de situaciones a maniobra de reanimación cardiopulmonar (RCP), realizada por el 42% de las personas que presenciaron estos accidentes. Segundo recoge el artículo, en el 79% de los casos analizados produjera un “retorno de la circulación espontánea”, la recuperación de las constantes vitales, y cuando aconteció esto, la mortalidad fue del 3%, frente al 89% cuando no se produjo. De este modo, una de las conclusiones del estudio es como “el inicio de la reanimación por testigos”, sumada “a la rápida respuesta de los servicios de emergencias” sanitarias, que tardaron una media de 12 minutos en llegar al lugar del incidente, hicieron posible esta “alta tasa de supervivencia”.