Durante la Guerra Civil española, envían a un capitán de la marina mercante reconvertido en marino de guerra, Miguel Jordán, en una misión especial a Grecia, donde de incógnito y con una tripulación de circunstancias deberá hacer lo posible por hundir los navíos que envía la Unión Soviética a la zona republicana de España. Para ello, el primer ministro Metaxás de Grecia solicita su ayuda a un amigo suyo, el barón Katelios, que reside en una pequeña isla de su propiedad con su esposa. La relación entre ambos es muy complicada, y la mujer se encapricha del capitán español en cuanto le conoce.
Autor: Arturo PÉREZ-REVERTE – Editorial: ALFAGUARA. Barcelona, 2024 – Páginas: 399 – Género: Histórica, Costumbrista – Público: Adultos
Una vez más, Pérez Reverte. Que a sus setenta y algo años sigue escribiendo, mantiene la pluma afilada con sus columnas en diferentes periódicos y su cuenta de X, una de las más seguidas de España. Esta nueva novela vuelve a uno de sus temas preferidos, una situación de guerra (en este caso, la Guerra Civil española), entrega una historia entretenida… pero mucho más floja, en mi opinión, que sus últimos libros. Aquí ha dado un paso hacia atrás, y es una pena.
En 1937, un capitán de la Marina Mercante llamado Miguel Jordán, español pero de madre griega, ha sido reclutado para la Armada del Ejército Nacional, porque el comienzo de la guerra le encontró en su Ferrol natal. Tras unos meses de instrucción en Alemania, el ejército le da una misión curiosa: aprovechando su manejo del griego como idioma de nacimiento, deberá trasladarse a una isla griega poco conocida, llamada la Isla de la Mujer Dormida, porque su forma se asimila al contorno de una señora tumbada, y propiedad de un barón venido a menos. Y allí, con una pequeña lancha torpedera nueva, con una tripulación variopinta compuesta sobre todo de antiguos contrabandistas del Egeo, deberá evitar que pasen barcos soviéticos o españoles cargados de suministros para el ejército rojo.
La misión que realizan da lugar a entretenidas batallas navales, muy bien narradas y emocionantes, dando lugar a los pasajes más vistosos del libro. También hay otra rama de la novela, entre dos espías españoles, uno de cada bando, que viven en esa zona y se intercambian información, porque sobre todo son muy amigos. Amantes de la buena vida y del placer, sin convicciones demasiado firmes; dos personajes peculiares.
El mayor defecto de la novela es la trama, más sexual que romántica, entre el barón, su esposa y el capitán español. La relación del matrimonio está más que rota, y prácticamente se sustenta en una atracción del marido por el cuerpo de su mujer (dando lugar a grotescas descripciones desde el punto de vista del barón, y soliloquios sobre su matrimonio). La baronesa se encapricha enseguida del alto y rubio capitán español, que tras unos primeros intentos de sobriedad, acaba cayendo en las redes del sexo sucio. Sí, la baronesa es una mujer que se siente sola, que desprecia a su marido por motivos aparentemente claros, pero que se dedica a seducir hombres como hizo con el capitán. Parece que sí se ha enamorado del español, pero no es correspondida, y eso la turba más todavía. En definitiva, todos los momentos en que aparece la relación entre los tres personajes, lo que surge es sucio y desagradable de leer. A veces Pérez Reverte tiene estas cosas: cuando hay escenas sexuales o sensuales en sus novelas, son especialmente violentas y feas. En este caso lo ha escrito así, es lo que hay. Y es esa historia es, creo yo, lo que rebaja la calidad de la novela, y hace que no merezca la pena.

