La honestidad en tiempos de pandemia

Por José María Sendra

En el Celta me quisieron joder la vida, unos señores con dinero y poder me quisieron joder la vida, llegaron a decirle a mis compañeros que no me siguieran en Instagram, le dijeron al mister que no me alineara y no hablase de mí, aunque él buscaba un jugador exactamente de mis características cuando decía lo que le faltaba al equipo.

Raja Claudio Beauvue de las formas de la directiva del Celta; del trato que reciben los jugadores que no quieren renovar o los que quieren marcharse; y de cómo Antonio Chaves, ese poder fáctico en la sombra, dirige a su antojo y con sus pasiones y fobias las relaciones con la plantilla.

No dudo, para qué, de lo que dice el caribeño, cierto es que las formas de casa Celta pueden dejar que desear, pero por desgracia, Claudio, como hay muchos que se marchan, hay comparaciones. No he escuchado a Nemanja Radoja decir ni mú de una situación análoga a la del delantero que milita en las filas del Deportivo actualmente, y desde luego creo que queda claro quién de los dos tenía el peso por rendimiento para tener derecho a queja.

Comportarse como un señor suele llevar como recompensa que se le trate a uno como tal. El Tucu, cansado de la deriva del club los últimos años pidió su salida, y el club se la concedió sin aspavientos. No vi a Wass sentado en la grada cuando era un secreto a voces su salida, o a Maxi. Puede Beauvue preguntar en su vestuario a Michael Krhon Dehli si a él se le jodió la vida.

Habla Beauvue de unos señores con dinero, esos señores que le pagaban la nómina, tendrá suerte de que eso suceda en su nueva casa; aunque allí no prohíben a Mollejo y Aketxe seguirle en redes sociales, que se ve que es algo que ofende a Claudio, amante de la libertad en digital.

Debería saber Claude Beauveu que es el undécimo traspaso más caro de la historia del Real Club Celta de Vigo, que durante dos años se tuvo una infinita paciencia esperando sus recuperaciones

Dice también que a Escribá no le permitían alinearlo. Puede ser, quizás olvide Claudio que se acabó el año con Maxi Gómez, Iago Aspas, Sofiane Boufal o un entregado a la causa Brais, ojalá pudiera explicarnos el guadalupeño si es que pensaba jugar de lateral derecho.

Por último, debería saber Claude Beauveu que es el undécimo traspaso más caro de la historia del Real Club Celta de Vigo, que durante dos años se tuvo una infinita paciencia esperando sus recuperaciones y que su sonrisa era alabada continuamente en las cuentas de Twitter e Instagram del club, aquellas que suponen una preocupación tan lacerante para él. Para la entidad la preocupación eran los 5 millones de euros gastados en un jugador que ya salía del Olympique de Lyon por la puerta de atrás peleado con directiva y cuerpo técnico, hay que reconocer que de Vigo se fue mejor.

Debe saber Claudio, que las cosas que dice son graves, mucho. Y que si son ciertas debería haber levantado el teléfono y llamado a David Aganzo, un delantero con una trayectoria muy superior a la suya en la liga, y ahora presidente del sindicato de futbolistas. Y tenía que haber denunciado ese acoso laboral al que le sometían las figuras en la sombra.

Por último, olvida una jugada inolvidable, suerte la suya, otros no lo haremos jamás. Olvida Claudio Beauvue que no la pegó, él que la pegaba desde 50 metros si hacía falta. Aquella noche en Manchester Claudio no fue honesto y no hizo lo que sabe, fue cobarde y no quiso fallar. Hoy Claudio ha vuelto a no ser honesto. La segunda vez ya es demasiada coincidencia, y esta vez sí que parece que lo sabe.

Puede leer aquí las declaraciones completas de Beauvue.