Los abogados de la joven viguesa hallada muerta en O Rolsa en 2002 trasladan al juzgado su oposición que se prorrogue la instrucción, por lo que se procederá al sobreseimiento del caso
La familia de Déborah Fernández-Cervera, la joven viguesa hallada muerta en O Rosal en 2002, ha trasladado al juzgado su oposición a que se prorrogue la instrucción y, en consecuencia, que se proceda al sobreseimiento provisional de la causa si se entiende que no hay elementos para abrir el procedimiento de jurado.
«Nos damos por vencidos. Es difícil derribar un muro con bolas de papel, por muchas que tiremos. Los familiares ya no quieren soportar más lo que entienden como un maltrato de la Administración de Justicia, del Estado español y del Estado de derecho», ha indicado uno de los abogados de la familia, Ignacio Amoedo, ante los medios de comunicación.
En las inmediaciones del edificio en que vivía Déborah, en la Avenida Atlántida de Vigo, uno de los letrados ha indicado que se oponen a la «prórroga de la instrucción», cuyo plazo está a punto de expirar.
En este sentido, ha subrayado que desde que se denegó el pase a procedimiento de jurado por parte de la jueza en noviembre de 2022, «carecía de sentido continuar con la presente instrucción» dado que supone «hacer sufrir a la familia» si se pensaba, por los jueces, que la joven «no había muerto de forma violenta».
«¿Para qué mantener como investigado a persona alguna? ¿Para qué seguir haciendo sufrir a la familia? ¿Para qué hacer gastar dinero a las partes con periciales de diferente tipo? ¿Para qué seguir practicando pruebas? ¿Qué valor tenía el atestado de 2019 de la Policía Nacional, que señalaba a una persona como autora de la desaparición y muerte de Déborah? Si consideraban que el mismo era una invención, ¿por qué no se indicó a los agentes que hicieran bien su trabajo?», ha indicado el abogado.
La madre de Déborah ha leído un comunicado de agradecimiento a los medios de comunicación, la «única compañía» que tuvieron en este procedimiento en el que han sentido «el peso de la justicia, pero no su protección».
«La justicia no nos ampara. No ampara a Deborah. Y no podemos consentir que la instrucción se convierta en una burla a su memoria. No podemos permitir que maten también su dignidad. Hasta aquí decidimos llegar en el ámbito de la instrucción. Hasta aquí la vergüenza ajena. Viviremos ahogados en la indefensión. Deseando que esto no vuelva a suceder», ha subrayado.

