La familia de Déborah Fernández denuncia «errores imperdonables» en la investigación

Déborah Fernández en una imagen de archivo.

Los abogados anuncian que llevarán a los juzgados los funcionarios implicados en los supuestos fallos

El investigador privado Óscar Tarruella avanza la solicitud de la exhumación del cadáver con el objetivo de tomar nuevas muestras, realizar una radiografía completa y revisar su dentadura

Déborah Fernández salió a correr una mañana de 2002 y nunca más volvió. Diez días después se encontraba su cuerpo desnudo en una cuneta a más de 40 kilómetros del último punto donde se le había visto con vida. Desde entonces, comenzó un suplicio para la familia, con un caso cerrado en falso y a sólo un año y medio de que prescriba su causa, y que hoy ha dado un nuevo paso: una rueda de prensa en la que se ha anunciado que la familia llevará a los juzgados a los funcionarios que incurrieron en «errores imperdonables» en la investigación del caso.

El anuncio lo han realizado sus abogados, Ramón e Ignacio Amoedo, en un acto que ha tenido lugar en el Hotel Ciudad de Vigo y en el que han estado acompañados a través de videoconferencia por Óscar Tarruella, experto en homicidios y muertes violentas y que está impulsando una investigación paralela a la judicial.

De esta han criticado lo que, en su opinión, son numerosos cabos sueltos, comenzando por un interrogatorio realizado al exnovio de Déborah que no se produjo hasta pasados nueve días de la desaparición de la joven.

La falta de investigación de las llamadas del propio exnovio; la visita tardía al campo de fútbol en el que éste estuvo jugando el día fatídico; la existencia de declaraciones no cruzados; la tardanza en la inspección del móvil de Déborah, que no se produce hasta cuatro años después de su desaparición; o el hecho de que el ordenador de la víctima no se investigase hasta 2019 son algunos de los supuestos fallos denunciados hoy por los abogados.

En este relato de los hechos, los letrados sólo han salvado de sus críticas al equipo policial que en 2010 pidió por primera vez una serie de pruebas, como el análisis del coche de la expareja, en el que «no se halló ni un pelo, ni un resto biológico ni una fibra», así como nuevos interrogatorios y muestras de ADN.

Tarruella ha avanzado que en la investigación que encabezará va a impulsar una serie de pruebas, entre las que destaca la exhumación del cadáver para proceder a la toma de nuevas muestras, realizar una radiografía completa y una revisión de su dentadura.