La camisa, vieja y rota

Dice el dicho que un hombre se viste por los pies. Yo no sé si ustedes lo han intentado, pero esta mañana verme desnudo y en calcetines ha evocado en mi memoria recuerdos de José Luis Sazatornil y el destape, y eso siempre es bueno.

La camisa del Celta es corta, los botones que la sujetan son escasos. A uno de ellos le cuesta sostenerse en el ojal tras un uso continuado, pierde firmeza y gana en despistes; el otro disponible pagado a precio de ébano todavía tiene que solucionar sus dudas, si encaja en la camisa o no. Las mangas generan dudas: al entrenador le gustan largas, parece que realmente tiene una corta y la realidad invita a pensar que su camisa es de asas.

Los pantalones andan cambiando de tela, un día no muy lejano tuvieron la finura de la seda, el gusto del lino y la firmeza de la pana. Hace tiempo que se quiso ser más listo que nadie y pensar que aquí se descubriría una tela mejor, más barata. Como quienes fueron a hacer las indias hubo quien pensó que en Vallecas encontraría la última moda, y complementaría con telas otomanas para ser sustento de un atuendo elegante y duradero.

En los pies, como si de unos Manolo Blahnik femeninos se tratase, pisamos con elegancia insultante en la pierna izquierda, sutil y bello, infinito y para el recuerdo, mientras se busca acompañarlo con alpargatas, caras alpargatas, que a veces suman y pocas veces no restan.

Óscar García ha repetido valiente las necesidades en portería, tema tabú desde hace más de una decada en Vigo, tema insultantemente obviado. A Óscar no le convence ninguno de sus laterales, y del resto no habla aunque sabe que las carencias surgen en todas las lineas y que depende de un rendimiento excelso del de siempre y de uno que nunca ha estado.

Seguramente Óscar ha repasado las últimas temporadas del celta: cómo Luis Enrique estuvo en el alambre, porque los fichajes llegaron tarde y tardó en encajarlos; como el señor Mojamé, Paco Herrera o Escribá pagaron cara la carta negociadora principal de Chaves y Mouriño, ser el más paciente ahorra euros y se carga cabezas de técnicos.

Por eso Óscar, al ver el sorteo del calendario, dijo que había que enfrentarse con todos en una liga y que daba igual con quien empezases. çU lo dijo sabiendo que mentía porque sabe Óscar que el que hace los deberes pronto no pasa sustos.

Y así empieza ‘a nova partida’, que se parece mucho a la vieja, que terminó la 19/20 con disculpas y actos de contrición del don Carlos Mouriño. Disculpas escucharemos estas semanas varias para explicar la ausencia de refuerzos, como escucharemos nuevos nombres de la ciudad deportiva de Mos.