La investigación, liderada desde Vigo y basada en más de tres décadas de datos internacionales, vincula el desplazamiento a la subida de la temperatura del mar y refuerza la base científica para gestionar mejor esta pesquería clave
El mapa de la caballa en el Atlántico nororiental está cambiando. Las áreas de puesta de esta especie se están desplazando hacia latitudes más septentrionales, en un fenómeno que podría estar relacionado con el aumento de la temperatura superficial del mar y con alteraciones en los procesos oceanográficos.
Así lo revela una tesis doctoral desarrollada en el Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC), con sede en Vigo, cuyos resultados ofrecen nuevas claves para comprender la dinámica reproductiva de la caballa (Scomber scombrus) en un contexto de cambio climático.
Más de 30 años de datos internacionales
La investigación se apoya en más de tres décadas de campañas internacionales trienales de ictioplancton coordinadas por el grupo de trabajo WGMEGS del Consejo Internacional para la Exploración del Mar (ICES), en las que participa activamente el IEO.
El estudio confirma también la importancia histórica del mar Cantábrico como área de reproducción, además de identificar los rangos ambientales preferentes —temperatura, salinidad y profundidad del fondo— en los que se distribuyen los huevos de caballa, evidenciando su capacidad de resiliencia ante la variabilidad ambiental.
Un enfoque multidisciplinar desde Vigo
La tesis, titulada ‘Método Anual de Producción de Huevos en la caballa (Scomber scombrus L.) del Atlántico Noreste’, fue realizada en el Centro Oceanográfico de Vigo y dirigida por el doctor Graham Pierce, del Instituto de Investigacións Mariñas (IIM-CSIC). Fue defendida en la Universidad de Vigo en enero de 2026.
El trabajo combina análisis descriptivos, evaluación espacial y modelización espaciotemporal, integrando información biológica con variables oceanográficas. Según el investigador Gersom Costas, el uso de la abundancia de huevos ha permitido caracterizar con mayor precisión los hábitats reproductivos y revelar interacciones no lineales entre factores ambientales, geográficos y poblacionales.
Los resultados aportan una base científica clave para mejorar la evaluación de esta población, identificar hábitats esenciales y optimizar la toma de decisiones en la gestión pesquera, en un momento de creciente presión ambiental y económica sobre los recursos marinos.

