Juntos

«No quiero pontificar, pero vuestra gran victoria del día familiar aventurero es regalo escaso: vivir tiempo juntos con vuestros hijos e hijas rodeado de retos superados y risas»

Solo pontifico cuando los hechos son evidentes y la idea lúcida no se me ha ocurrido originariamente mí. También, porque a pesar de la lógica aplastante del argumento, no consigo cumplirlo. Sin más dilación, lo anuncio: los hijos necesitan que los padres estemos junto a ellos. Con la cabeza y el corazón. Exclusivamente para ellos, sin distracciones tecnológicas laborales. No existe receta más exitosa: padres, madres e hijos, juntos. Así de sencillo. Es fácil escribirlo. Muy difícil cumplirlo. Pero en esas bregamos. Saberlo ya es un primer paso.

Por ello, aplaudo cualquier iniciativa lúdica que nos conduzca al objetivo de pasar tiempo juntos, rozándonos tal vez pero básicamente aprendiendo unos de otros. Y sobre todo, aunque parezca una obviedad, no lo practicamos a menudo: divirtiéndonos entre risas. Se acerca el 7 de agosto, la fecha clave: Gondomar Gladiator Kids, la carrera de obstáculos que de la mando de vuestros pequeños, os transportará a vuestra infancia.

Lo que descorazona son las maneras desalentadoras que algunos imaginan para preparar la prueba. Entristece y cuesta entender esas carreras bajo el influjo eléctrico del cannabis de un padre para acompañar a su hija al colegio. Es incompatible acompañar a nuestros hijos por la vida si nos faltamos el respeto a nosotros mismos.  Por la vida no es recomendable despistarse lo más mínimo, no vaya a ser que por ser de Porriño y te precipites escaleras abajo por Martínez Garrido en una visita a la ciudad, cerca de los jardines de Ribera de Atienza. Las acciones de rescate con la grúa especial pueden ser de película y acumular gran expectación, pero el tiempo perdido y la angustia no compensan. Tampoco vale pasarse de travieso para hurtar las cualidades de los competidores escondidas en las cajas registradoras, que ya se sabe que la misma idea de competición está reñida con la idiosincrasia de la Gondomar Gladiator Kids.

Algunos de estos entrenamientos desalentadores son por culpa de otros motivos, pero vale la pena esforzarse en fomentar relaciones paterno filiales basadas en el respeto mutuo, el reconocimiento del otro, el cariño y el amor. Los beneficios no son inmediatos, pero van floreciendo silenciosamente. Aportan: lucha, metas compartidas, juego en equipo, dificultades, superación, aliento y ánimos. Vosotros que podéis, vigueses, no demoréis vuestra decisión, entrenad a consciencia e inscribiros a la tercera edición del Gladiator Kids de Gondomar, no vaya a ser que por desidia os quedéis sin plaza y echéis por la borda una gran oportunidad. No quiero pontificar, pero vuestra gran victoria del día familiar aventurero es regalo escaso: vivir tiempo juntos con vuestros hijos e hijas rodeado de retos superados y risas.