El deterioro del tejado genera preocupación en la comunidad educativa mientras Xunta y Concello discrepan sobre quién debe asumir la reparación
La situación estructural del Colegio Celso Emilio Ferreiro, ubicado en el barrio vigués de Coia, ha vuelto a ser motivo de preocupación tras detectarse desprendimientos de cascotes y filtraciones de agua en la fachada y el tejado del edificio. La comunidad educativa alerta del riesgo que esto supone para el alumnado y el personal docente, especialmente teniendo en cuenta que el centro acogerá campamentos infantiles durante el verano.
En respuesta a la situación, el Concello de Vigo ha contratado a una empresa de ingeniería para analizar el estado de la cubierta y emitir un informe técnico urgente que determine qué actuaciones son necesarias. Según ha avanzado el alcalde, Abel Caballero, las inspecciones tendrán lugar esta semana y, dependiendo de la urgencia que señalen los técnicos, se podría intervenir de inmediato o durante los meses de verano. Como medida preventiva, el Concello instalará una red de seguridad para minimizar riesgos ante posibles desprendimientos.
Desde el centro educativo denuncian la falta de mantenimiento y limpieza del tejado, lo que consideran el origen de los problemas actuales. Además, señalan que ya se ha requerido la intervención de los bomberos en varias ocasiones y que ha sido necesario precintar varias entradas principales y el acceso a la biblioteca por motivos de seguridad. El equipo directivo afirma haber comunicado la gravedad de la situación a ambas administraciones sin obtener una respuesta clara.
Este episodio pone de manifiesto un conflicto competencial entre el Concello de Vigo y la Xunta de Galicia, que discrepan sobre quién debe asumir la reparación. Mientras que el edificio es propiedad de la administración autonómica, desde el Concello insisten en que se trata de una obligación de la Xunta, al ser un centro público de educación infantil y primaria. Por su parte, fuentes autonómicas recuerdan que el mantenimiento ordinario de los centros escolares corresponde a los ayuntamientos.
Sea como sea, la realidad es que el colegio presenta un evidente estado de deterioro, y la falta de entendimiento entre las administraciones está retrasando una solución que profesorado, alumnado y familias consideran urgente. Desde el centro apelan a que la prioridad común sea la seguridad de los niños y niñas, más aún en un momento en que se preparan para recibir actividades estivales que incrementarán el uso de las instalaciones.

