Igual que entonces, igual que siempre

El ex del Celta Facundo Roncaglia golpea la pelota para marcar el primer gol. Foto: LaLiga

El Celta cae 2-0 en Pamplona en un choque en el que los de Óscar García se fueron diluyendo con el paso de los minutos

Los de Vigo suman 1 de los últimos 9 puntos y acumulan 180 minutos sin marcar

No fue un déjà vu porque hace unos meses, acabando la liga pasada, el Celta se había adelantado en el marcador. Un hecho que no sucedió este mediodía, a la hora del vermú. Un aperitivo atípico en el que los de Óscar García se fueron diluyendo con el paso de los minutos hasta acabar como entonces: perdiendo en el Sadar. Esta vez incapaces de encontrar la portería contraria por segunda jornada consecutiva. Dos a cero. Un punto de los últimos nueve. Y lo más preocupante es que no pareció que los navarros necesitasen demasiado esfuerzo para llevarse los tres puntos. Igual que entonces, igual que siempre.

Apenas dos chispazos. Uno en cada tiempo. El primero de un ex, Facundo Roncaglia, que la rompió desde casi 30 metros con tiempo suficiente para controlar, observar, armar la pierna y soltar un latigazo que se coló cerca de la escuadra derecha de Iván Villar. En esa sucesión de segundos infinitos desde el control hasta el tiro solo Tapia hizo el esfuerzo, reculando de un lado al otro del campo, para tratar de taponar el lanzamiento. Los espectadores estaban en el césped, no en la grada. Es el fútbol en tiempos del Covid.

El segundo chispazo llegó ya tras el descanso, bien entrada la segunda mitad. Había avisado Calleri en dos ocasiones, y a la tercera cazó el gol más complicado. El balón cayó llovido, de un lado al otro. Lo amortiguó Roncaglia con el pecho -quién si no- y la reventó con la izquierda, sin pensar. Un obús que salió en horizontal. Aidoo metió la cabeza, pero no llegó. Calleri hizo lo mismo y la cazó. Dos a cero. Fin de la historia.

En el medio, antes y después, con lluvia y con sol, con mayor o menor intensidad, poco más. Iago lo intentaba, en busca de ese momento de genio salvador. Baeza, hoy titular, dejaba detallitos. Nolito provocaba un par de ‘uys’ en el primer tiempo y otro más en el segundo. Denis arrancaba desubicado en una banda y terminaba por el centro sin encontrar gran cosa. Tapia y Okay estaban imprecisos en la salida. Y Aidoo y Murillo no le iban a la zaga desde atrás.

Con apenas 24 horas para que termine este mercado, Óscar busca opciones desde el banco. Y lanza también algún mensaje. Tras poner de inicio a Gabi Veiga y a Fontán contra el Barcelona, hoy ha hecho a debutar a Miguel Rodríguez. El redondelano, con apenas 17 años, puso voluntad y algún detalle. Pero no deben ser ellos los que tiren de este barco. No todavía.

Decía Bill Shankly, el mítico entrenador del Liverpool, que «un equipo de fútbol es como un piano, se necesitan 8 personas para que lo carguen y 3 que sepan tocarlo«. La nueva hornada de la casa no está aún para cargarlo. Ya llegará. Miren si no a Iago. Mientras tanto, tal vez, haya que buscar algo fuera. Sino seguiremos como entonces. Igual que ayer, igual que siempre.