El nuevo Pladiga cuenta con la mayor inversión de su historia, amplía un 30% la red de videovigilancia, refuerza el operativo con más brigadas y medios aéreos y multiplica las actuaciones preventivas en el monte
Galicia da un nuevo paso en la modernización de la lucha contra los incendios forestales con la incorporación de nuevas herramientas tecnológicas, más personal, más medios materiales y un importante refuerzo de las actuaciones preventivas. La gran novedad de este año es la puesta en marcha de ALume, una aplicación móvil que permite a cualquier ciudadano alertar de forma rápida sobre un incendio forestal enviando su ubicación exacta, imágenes, grabaciones de sonido o cualquier observación que pueda facilitar una intervención más rápida.
La aplicación, ya disponible para dispositivos Android e iOS, nace como un canal complementario al teléfono de emergencias 085 y forma parte de la actualización del Plan de Prevención e Defensa contra os Incendios Forestais (Pladiga) 2026, que este año alcanza el mayor presupuesto de su historia, con 213 millones de euros, un 18% más que en el ejercicio anterior.
La detección automática gracias a la inteligencia artificial
La otra gran revolución tecnológica llega de la mano de la inteligencia artificial, que se incorpora por primera vez al sistema interno de gestión de incendios. Gracias a esta tecnología, las cámaras de vigilancia podrán detectar automáticamente columnas de humo o los primeros focos de un incendio y generar una alerta inmediata, incluso antes de que exista una llamada ciudadana o un operador identifique manualmente la incidencia.
El objetivo es reducir al máximo el tiempo de respuesta durante los primeros minutos del incendio, considerados decisivos para evitar que el fuego alcance grandes dimensiones.
Este sistema estará respaldado por una importante ampliación de la red de vigilancia, que crecerá alrededor de un 30% hasta alcanzar 241 cámaras distribuidas en 111 emplazamientos de toda Galicia. A ellas se sumarán tres nuevos drones de última generación, especialmente destinados a la vigilancia de zonas de difícil acceso o donde la cobertura mediante cámaras resulte insuficiente.
Más prevención sobre el terreno
El Pladiga también incrementa de forma muy significativa los trabajos preventivos en el monte. Durante este año se actuará sobre 33.880 hectáreas.
Estas actuaciones incluyen la creación y mantenimiento de cortafuegos, fajas auxiliares junto a pistas forestales, tratamientos selvícolas, mejoras de infraestructuras y otras labores destinadas a reducir la carga de combustible vegetal antes de la llegada de la época de mayor riesgo; así como los convenios con las entidades locales y las acciones enmarcadas en las ayudas para la prevención de los daños causados a los bosques por incendios.
A ello se suma el refuerzo del convenio para la gestión de biomasa en las denominadas fajas secundarias de protección, aquellas más próximas a los núcleos de población, cuyo presupuesto alcanza ya 25 millones de euros anuales, el doble que el ejercicio anterior. Gracias a este programa, al que ya están adheridos 299 municipios, se presta apoyo técnico y operativo tanto a los concellos como a los propietarios para cumplir con las obligaciones de limpieza del entorno de viviendas e infraestructuras.
Además, la estrategia incorpora un impulso específico a las denominadas «aldeas preparadas frente al fuego», mediante acciones informativas y de sensibilización dirigidas a las parroquias con mayor riesgo de incendios.
Refuerzo del operativo humano y de los medios aéreos
La campaña de alto riesgo contará también con un importante incremento de efectivos. El dispositivo incorporará 42 nuevas brigadas, integradas cada una por cuatro componentes, que reforzarán las labores de vigilancia y extinción durante los meses más complicados del verano.
También se refuerza la Unidad de Directores de Extinción (UDEX), especializada en incendios complejos, que pasa de seis a quince integrantes. En conjunto, el operativo volverá a superar los 7.000 profesionales, entre personal de la Xunta y efectivos pertenecientes a otras administraciones.
En cuanto a los recursos materiales, Galicia incorporará cuatro nuevos medios aéreos: dos aviones de carga en tierra, un avión de coordinación y un helicóptero pesado. Con estas incorporaciones, la comunidad dispondrá de 24 aeronaves propias, a las que se añadirán las aportadas por el Estado cuando sea necesario.
El dispositivo terrestre también se verá reforzado con 16 nuevos bulldózeres, que se utilizarán tanto para labores preventivas como de apoyo durante las operaciones de extinción, además de continuar las inversiones en nuevas infraestructuras como la futura base aérea de Lalín o el aeródromo de Valga.
Más formación y nuevas líneas de colaboración
La actualización del plan mantiene asimismo su apuesta por la profesionalización del operativo mediante nuevos programas formativos y acciones de entrenamiento especializadas, con el Centro Integral de Loita contra o Lume de Toén como referencia.
El Pladiga contempla además el impulso de un proyecto piloto orientado a reforzar la cooperación de la población local en la vigilancia de incendios forestales en las comunidades de montes vecinales en mano común. Esta iniciativa está ya en marcha con la Mancomunidade de Montes do Baixo Miño a través de la red «Ollos no Monte», con la que se organizan equipos de vigilancia preventiva y detección temprana en los montes de su entorno durante la temporada de verano. Este programa tiene repercusiones muy beneficiosas y se está trabajando para replicar en otras zonas del territorio.



