La Lei de recursos naturais impulsa un nuevo modelo económico que une industria, territorio y medio ambiente, garantizando que la riqueza del entorno revierta en los gallegos
Galicia ha dado un paso decisivo hacia un modelo económico más equilibrado, innovador y responsable. Con la entrada en vigor de la Lei de promoción dos beneficios sociais e económicos dos proxectos que utilizan os recursos naturais de Galicia, conocida como Lei de recursos naturais, la comunidad se sitúa a la vanguardia europea en la gestión sostenible de su riqueza natural.
La norma, impulsada por la Consellería de Economía e Industria, persigue un objetivo ambicioso: que el aprovechamiento de los recursos naturales redunde directamente en beneficio de los gallegos y gallegas, creando empleo, atrayendo inversión y garantizando al mismo tiempo la protección ambiental del territorio.
Una ley para transformar la riqueza natural en riqueza social
La conselleira de Economía e Industria, María Jesús Lorenzana, definió la nueva ley como “una norma con espíritu transformador y una idea muy clara: convertir la riqueza natural de Galicia en riqueza social”. Presentada por primera vez en el Parlamento en junio de 2024 y aprobada en octubre de ese mismo año, la ley entró en vigor en enero de 2025 y constituye, según la titular de Economía, “la mayor reforma en materia industrial y energética de los últimos años” en Galicia.
La Lei de recursos naturais sienta las bases de un marco legal moderno y transversal que regula la protección, conservación, ordenación y aprovechamiento sostenible de los recursos naturales. Se aplica a los proyectos relacionados con la producción de energía renovable, la explotación minera, el uso del agua y otros aprovechamientos estratégicos, con el propósito de maximizar su impacto positivo tanto en el desarrollo económico como en la cohesión territorial.
El texto no solo busca impulsar la actividad industrial, sino hacerlo de forma ordenada y equilibrada, promoviendo modelos de negocio compatibles con el medio ambiente y con la innovación tecnológica. En palabras de Lorenzana, “Galicia no tiene que elegir entre naturaleza y economía; elige futuro”.
Equilibrio entre industria y sostenibilidad
Durante décadas, el debate sobre desarrollo y medio ambiente se ha presentado como una disyuntiva. Sin embargo, la Lei de recursos naturais rompe con esa visión: la protección ambiental y el crecimiento industrial no son objetivos opuestos, sino complementarios.
El espíritu de la norma es ordenador e integrador. Facilita herramientas para que los sectores público y privado trabajen conjuntamente en un uso racional de los recursos, fomentando una Galicia más próspera, competitiva y sostenible. El desarrollo industrial, la actividad agroforestal o la generación de energía pueden avanzar en armonía con la conservación del entorno, generando empleo y valor añadido sin comprometer la riqueza ecológica del territorio.
La ley establece además un sistema de indicadores socioeconómicos para evaluar el impacto de los proyectos en el territorio y exige que todo promotor presente un estudio de impacto social y económico, que será evaluado junto al impacto ambiental antes de su autorización. Esta integración refuerza la transparencia y garantiza que las decisiones sobre nuevas instalaciones se tomen con una visión global y responsable.
Beneficios directos para los gallegos
Uno de los pilares fundamentales de la ley es asegurar que los beneficios derivados de los recursos naturales queden en Galicia. Esto se traduce en mejoras en las condiciones de vida de las zonas donde se ubican los proyectos, promoción de inversiones locales, participación de empresas gallegas y reducción de los costes energéticos para familias y pequeñas empresas.
El texto introduce también medidas pioneras en el ámbito energético, como un canon a la eólica marina para compensar los posibles impactos ambientales y sociales, y la creación de un fondo con aportaciones públicas y privadas destinado a la recuperación de zonas afectadas por incendios de especial incidencia.
Además, fomenta el autoconsumo energético en áreas empresariales, permitiendo instalar infraestructuras en parcelas y edificios, y adapta la normativa urbanística para facilitar la implantación de sistemas renovables. Todo ello con un objetivo claro: abaratar la factura eléctrica y avanzar hacia la autonomía energética de Galicia.
Innovación y economía circular: el futuro industrial de Galicia
La Lei de recursos naturais encaja plenamente en la nueva estrategia industrial de la Xunta, centrada en la sostenibilidad, la innovación y la economía circular. Galicia cuenta con un tejido productivo sólido y una base natural privilegiada —agua, viento, suelo, bosques y costa— que la posicionan como una de las regiones europeas con mayor potencial para liderar la transición verde.
En este contexto, la conselleira Lorenzana ha defendido la necesidad de “cambios valientes en las políticas públicas” para que la ciudadanía perciba la convivencia con la energía renovable “no como una amenaza, sino como un beneficio”. Esa convicción se refleja en iniciativas concretas como el programa de repotenciación eólica, actualmente paralizado por un recurso de inconstitucionalidad del Gobierno central.
Según datos de la Consellería, 20 parques eólicos gallegos podrían ser repotenciados al haber cumplido 25 años de antigüedad, lo que permitiría reducir en un 79 % el número de aerogeneradores y aumentar un 34,5 % la energía generada, con un impacto mucho menor en el paisaje. Además de modernizar el parque energético, esta medida fomentaría la industria asociada a la reparación, reciclaje y reutilización de componentes, reforzando así el tejido industrial y el empleo local.
Un modelo socialmente justo y con retorno local
La Xunta ha dejado claro que su objetivo es lograr un modelo de desarrollo socialmente justo, en el que la energía producida en Galicia beneficie a los gallegos. Prueba de ello son los primeros acuerdos con parques eólicos que suministrarán energía a la planta de Ferroatlántica en Sabón y que permitirán bonificaciones de hasta el 30 % en la factura eléctrica a unas 46.000 personas de 17 municipios.
Este tipo de medidas, explica la Consellería, consolidan un nuevo paradigma energético: el 50 % de la energía generada debe venderse a consumidores gallegos, favoreciendo así a las familias y pequeñas empresas del entorno. De esta manera, la transición ecológica se convierte también en una oportunidad de desarrollo rural y de lucha contra la despoblación.
Galicia, ejemplo europeo de desarrollo sostenible
La aprobación de la Lei de recursos naturais sitúa a Galicia como referente en la modernización de su marco normativo y en la gestión sostenible de los recursos, alineándose con las recomendaciones del informe Draghi sobre el futuro de la competitividad europea.
La norma promueve una Galicia más fuerte y autosuficiente, capaz de atraer inversión, generar empleo y reforzar la soberanía energética, todo ello bajo criterios de sostenibilidad y equidad social. La Sociedade Recursos de Galicia (RDG), creada por la Xunta, jugará un papel clave en esta transformación al permitir la participación de la Administración en proyectos estratégicos y multiplicar las oportunidades de colaboración público-privada.
El mensaje que lanza esta ley es claro: Galicia no tiene que elegir entre industria y naturaleza; elige futuro. Una Galicia que avanza hacia un modelo de desarrollo en el que la economía y el medio ambiente se refuerzan mutuamente, que mira al futuro con ambición europea y que entiende que la sostenibilidad no es un límite, sino una ventaja competitiva.
Con la Lei de recursos naturais, Galicia convierte su viento, su agua, su tierra y su energía en motores de bienestar colectivo. Una Galicia moderna, comprometida y sostenible que demuestra que el progreso puede —y debe— florecer en equilibrio con su entorno.




