Galicia abandona la mesa de trabajo del Ministerio de Educación sobre la nueva ABAU ante la negativa del Gobierno central a escuchar las propuestas autonómicas

La Xunta comparte esta decisión con otras comunidades ya que el Gobierno del Estado no tiene en cuenta ninguna de las principales aportaciones constructivas que le fueron elevadas

La Consellería de Educación insiste en la necesidad de elaborar una prueba única de consenso que garantice la igualdad de oportunidades de todo el alumnado en un sistema de districto único universitario como es España

Lamenta que el Ministerio tampoco escuche a organismos independientes como la Real Academia de la Lengua, la Red Española de Filosofía o los coordinadores del examen de Lengua Castellana y Literatura, muy críticos con la propuesta ministerial

La Xunta de Galicia abandona la mesa de trabajo del Ministerio de Educación para el diseño e implementación de la nueva ABAU ante la negativa del Gobierno del Estado de atender ninguna de las principales propuestas autonómicas.

Así pues, Galicia comparte esta decisión con otras comunidades ya que el Ministerio descarta por sistema a mayor parte de las aportaciones que le fueron elevadas desde una perspectiva constructiva. Lamenta, asimismo, que tampoco escuche opiniones de organismos independientes y referentes en su ámbito como la Real Academia de la Lengua (RAG), la Red Española de Filosofía o los coordinadores del examen de Lengua castellana y Literatura, muy críticos con la propuesta ministerial.

La Consellería de Cultura, Educación, FP e Universidades va a seguir defendiendo una prueba de consenso que nazca de la rigurosidad y del diálogo a favor de garantizar la igualdad de oportunidades de todo el alumnado, máxime en un sistema de districto universitario único como es España. Así lo expuso la directora general de Ordenación e Innovación Educativa de la Xunta, Judith Fernández, en una reunión celebrada esta mañana.

La representante de la Consellería reiteró la necesidad de diseñar una prueba de la ABAU con criterios de evaluación homologables y uniformes, así como que se retrase el calendario de implantación y se elimine la prueba de madurez que pretende instaurar el Ministerio y que disminuye el nivel de exigencia y, por consiguiente, genera más desigualdad.

La Xunta ya llevaba tiempo advirtiendo de que las propuestas de Galicia no estaban siendo escuchadas y que, por tanto, no podía seguir participando de un debate sin diálogo y donde las decisiones se toman de una manera unilateral por una de las partes. De hecho, en la Conferencia Sectorial celebrada el 2 de noviembre dio un ultimátum que no fue escuchado.