Decenas de comercios padecen cada día la mala planificación urbanística del Concello y temen no poder aguantar más la merma de ingresos generada por los cierres, los ruidos, los cortes y la incomodidad para los viandantes
El kilómetro cero de todas las ciudades es un punto neurálgico, sin duda, y en Vigo también. Nuestra Porta do Sol es un lugar emblemático, presidido por el Sireno de Francisco Leiro. Parada obligada de vigueses y de turistas, que dentro de un tiempo será peatonal. Una peatonalización, bajo la que transcurrirá un túnel, que se ha hecho de forma improvisada y sin contar con todos los comerciantes y vecinos afectados. Esta falta de planificación está abocando a la ruina a miles de negocios de la calle Elduayen. Día tras día soportan estar detrás de unas vallas por las que es prácticamente imposible transitar y en las que ya se ven más carteles de ‘cerrado’ que puertas abiertas.
A las complicaciones derivadas de las restricciones por el coronavirus se están sumando otras provocadas por decisiones urbanísticas adoptadas por el Concello, y que comprometen la viabilidad de decenas de comercios que han transitado por decenios de historia de la ciudad pero que podrían estar ante sus últimos días. La situación, para ellos, es insostenible.
Pero, además, los pasos habilitados para los ciudadanos son muy deficientes y pasar en una silla de ruedas o con un carrito de bebé es misión imposible. Los comerciantes también se quejan de la proliferación de robos y hay vecinos afectados por daños en sus edificios. En esta situación llevan dos años y lo que les queda, si es que aguantan, porque no se les ha ofrecido ninguna ayuda municipal ni ninguna bonificación fiscal.
Elduayen, una de las calles más céntricas de Vigo en las que ha habido emblemáticos comercios de Vigo, además, va a quedar abocada a ser una trinchera que condenará a los vecinos a soportar más tráfico y más ruido.
Y lo que es inconcebible es que no se peatonalice el Paseo de Alfonso, uno de los mejores miradores urbanos de Vigo, que va a transformarse en la rampa de entrada al túnel que transcurrirá por debajo de Porta do Sol. Los vigueses no entendemos que se destruya nuestro patrimonio por no hacer las cosas con planificación. No entendemos cómo el Paseo de Alfonso no se hace peatonal como va a ser la Porta do Sol. Y entendemos menos que se destruya al convertirlo en la entrada del túnel. Porta do Sol, Elduayen y Paseo de Alfonso deberían ir de la mano en esta peatonalización y no por separado, sólo por no planificar bien las obras. Con estas improvisaciones nos estamos jugando el modelo de nuestra ciudad si no sabemos lo que queremos y a lo que aspiramos. En el pasado ya se cometieron errores en nuestro urbanismo como para que sigan proliferando las aberraciones. En este caso, el alcalde está a aún a tiempo de solucionarlo. Los vigueses le agradeceremos una peatonalización completa y no un proyecto del que nos tengamos que arrepentir al día siguiente.


